La farsa
Duró casi siete meses, pero el jurado de Miami solo necesitó para deliberar breves espacios de tiempo. En apenas cuatro días declaró a los Cinco culpables de cada uno de los 26 cargos de la acusación
Duró casi siete meses, pero el jurado de Miami solo necesitó para deliberar breves espacios de tiempo. En apenas cuatro días declaró a los Cinco culpables de cada uno de los 26 cargos de la acusación
DEISY FRANCIS MEXIDOR
Dónde estuvieron los medios de prensa norteamericanos durante los casi siete meses que duró el juicio contra los Cinco? La pregunta aún continúa sin respuesta al cabo de ocho años.
No solo fue este uno de los juicios más largo en Estados Unidos en el momento que tuvo lugar, sino también fue un caso que involucró importantes asuntos de política exterior y terrorismo internacional, en el que comparecieron 74 testigos (43 por la fiscalía y 31 por la defensa), entre ellos generales, un almirante, así como un asesor de la Casa Blanca, quienes coincidieron en que Cuba no constituía una amenaza militar para ese país, sino que únicamente estaba interesada en conocer lo necesario para defenderse de la amenaza de ataque por parte de EE.UU. o de mercenarios radicados en ese territorio.
El proceso legal contra Gerardo Hernández, René González, Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Fernando González se inició en el otoño del 2000 y terminó en junio del 2001. Se necesitaron 119 volúmenes de transcripciones y 15 de narraciones de hechos previos, cajas de documentos de prueba¼ un registro enorme y exhaustivo. Lo que sin duda resultó un suceso para grandes titulares, se mantuvo en secreto y lo cubrió solo la prensa local de Miami.
DE VIOLACIONES SE HABLA
Se conoce que los acusados fueron detenidos violentamente sin previa notificación, encarcelados durante largo tiempo antes del inicio del juicio y sometidos a castigos penitenciarios sin haber violado ninguna norma del sistema carcelario.
Además, hubo una clara manipulación de las pruebas, transgrediéndose el principio del "discovery", que obliga a que las evidencias que posea o pretenda presentar una u otra parte para valerse de ellas en la audiencia, deben ser comunicadas a la otra parte y puestas a su disposición para su conocimiento y examen.
Sin embargo, en el caso de los Cinco la defensa se vio constantemente limitada en su derecho de disponer libremente de la documentación considerada como evidencia, para su estudio y análisis, dado que fue clasificada bajo la Ley de Procedimiento de Información Clasificada (CIPA), hecho inexplicable ya que a los encausados no se les ocupó ni un solo texto de interés para ser tutelado por la CIPA.
Por otra parte, la manipulación de los testigos, debido a las presiones que ejerció sobre ellos la Fiscalía, fue atroz, dificultando unas veces e impidiendo otras, que se pusieran de manifiesto ante el jurado y la Corte, hechos e informaciones que pudieran constituir evidencias favorables a la defensa de los acusados.
'"Cuando nuestro juicio estaba a punto de comenzar, uno de los abogados de la defensa nos advirtió sobre la posibilidad de que los agentes del FBI mintieran en el estrado de los testigos: 'Ellos podrán pensar que es lo más patriótico', nos dijo el abogado. Nosotros, a pesar de que conocemos el ambiente de Miami, nos negamos a creerlo hasta que la verdad nos abrió los ojos. Otro de los abogados lo resumió en una frase más simple: 'Cuando un testigo de la Fiscalía jura en el estrado, está recibiendo una licencia para mentir"', escribió en una carta René González Sehwerert a esta reportera.
Más adelante comentaba: "Durante nuestro juicio llegamos a pensar que los fiscales tendrían una oficina dedicada solo a preparar trampas y a manipular el sistema. Yo no pudiera imaginarme cuántos volúmenes habrán dedicado los abogados de este gobierno en estudiar al milímetro todo... ".
LO QUE TUVO LA FISCALÍA
Lo que la Fiscalía poseía eran evidencias de que uno de los Cinco, Antonio Guerrero, había trabajado durante cinco años como empleado de mantenimiento en la base de entrenamiento de la Marina en Boca Chica, en el sur de la Florida.
Esa instalación estaba completamente abierta al público, e incluso tenía un área de observación especial apartada para permitir que las personas tomaran fotografías de los aviones en las pistas de aterrizaje.
Durante la estancia de Tony allí, nunca solicitó un certificado de confianza, ni tuvo acceso a áreas restringidas, y mucho menos intentó penetrar en ninguna de ellas. A pesar de intensas acciones de intimidación por parte de la Fiscalía, algunos de sus compañeros de trabajo testificaron que "era una persona normal, buen trabajador y sociable, que no mostró interés particular alguno por las áreas de seguridad". De hecho, mientras el FBI lo mantuvo bajo vigilancia durante dos años antes de las detenciones, ninguno de los agentes ofreció testimonio sobre algún acto indebido de su parte.
Además, si bien el gobierno había confiscado miles de páginas de documentos de los Cinco en el momento de su arresto, faltaba el elemento común de todos los casos de espionaje: el material clasificado, y a ellos no se les encontró ni una sola página relacionada con información de seguridad nacional.
ANÉCDOTAS EN LA SALA
Para comprender cómo se desarrolló el juicio de los Cinco, el propio René relataba en su misiva: "Los fiscales preparan minuciosamente a sus testigos para mentir con la misma impunidad con que lo hacen ellos mismos ... En nuestro propio caso, del mar de mentiras en que se hundió la justicia, sobresalió la de un testigo que fue llevado para identificar en una grabación la voz de uno de los pilotos de Hermanos al Rescate que, según todo el resto de la evidencia, era imposible que hubiera podido hablar a esa hora porque... ¡ya estaba muerto! La explicación desenfadada de la fiscal ante tal barbaridad: 'Bueno, su señoría, el jurado es libre de creer la versión que desee'.
"Otro ejemplo que me viene a la mente en nuestro caso. Los fiscales me querían achacar la autoría de una carta que sencillamente no había escrito yo, y según las pruebas de laboratorio del propio FBI, la impresión de mi computadora no se correspondía con la de la carta.
"Pues bien, el fiscal se paró en sus argumentos finales y dijo que eso no importaba, que la carta la había hecho yo con mi computadora y que de todas nuestras computadoras ocupadas por ellos, la mía era la única que podía haberlo hecho.
"Lo peor es que durante el juicio nadie se había molestado en presentar evidencia en relación con nuestros tipos de computadoras. El asunto sencillamente no se había abordado en todo el juicio y todo lo que había era un peritaje del FBI desechando mi computadora como fuente de la carta.
"Pero eso no importó. El señor simplemente se paró ante el jurado y le envió un mensaje: 'La evidencia del FBI dice una cosa pero yo, que soy el fiscal, les estoy diciendo ahora'. El tipo tenía la más absoluta seguridad de que su sola palabra anularía ni más ni menos que un peritaje del FBI."
PREJUICIADA RETÓRICA
El acta de acusación contenía 26 cargos independientes, cada uno de los cuales inculpaba a uno o más de los Cinco de delitos específicos. La mayor parte eran hechos menores vinculados con el uso de falsa identidad. No obstante, los más graves, que aludían a espionaje y asesinato, conllevarían sentencias de cadena perpetua.
Pero el acta no incriminaba a los Cinco cubanos de cometer dichos crímenes, sino de conspirar para cometerlos. Hecho que le dio margen a la Fiscalía para no tener que probar realmente que alguno de los implicados había realizado verdaderamente espionaje o cometido asesinato, o que incluso estos delitos habían ocurrido en realidad. Todo estaba pensado. Los Cinco se convertían en rehenes del odio irracional del imperio contra Cuba.
El martes 29 de mayo del 2001, a las 9:40 a.m., se inició la primera jornada de los alegatos finales de las partes en este juicio. El informe conclusivo de la Fiscalía fue un arma premeditadamente utilizada para suplir la falta de evidencias en favor de una acusación insostenible. El fiscal, en su último argumento ante el jurado, apeló a la falsa y prejuiciada retórica del gobierno contra los Cinco, afirmando, no menos de tres veces, que los acusados habían ido a Norteamérica "con el fin de destruir a Estados Unidos".
En un periodo de casi siete meses, el jurado de Miami solamente deliberó por breves espacios de tiempo durante cuatro días sin siquiera enviar una sola nota o expresar alguna duda ante el tribunal, y procedió a declarar a los cinco detenidos culpables de cada uno de los 26 cargos de la acusación. No hizo ni una sola pregunta acerca de los complejos principios legales involucrados y no hizo ni una sola solicitud de revisión de ninguno de los testimonios.
El doctor Rodolfo Dávalos ha dicho: "No quedaba nada de la 'presunción de inocencia' cuando encadenados como esclavos, pero más libres de conciencia que sus juzgadores, se pusieron de pie e irguieron su frente ...para recibir de aquel jurado temeroso y amañado, el injusto e ilegal veredicto de culpabilidad. Antes de ese veredicto eran inocentes, jurídicamente hablando, y como tal debieron ser tratados. Después lo siguen siendo, porque un fallo injusto no torna en crimen la inocencia".
Miami: se tambalea el poder del exilio cubano, La Jornada Se vive una transición política, señalan expertos; candidatos demócratas podrían entrar al relevo
por David Brooks
Durante casi medio siglo en esta ciudad han esperado un cambio de régimen en La Habana, pero resulta que esa transición está ocurriendo precisamente en Miami. Este giro, que ya se manifiesta en la dinámica política local y estatal, tiene implicaciones potencialmente históricas sobre todo para el mapa electoral nacional y para las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Cuba.
La manifestación política más visible del cambio que se opera en Miami es que dos, y tal vez hasta los tres legisladores federales cubano-estadunidenses republicanos que representan esta ciudad, y que abanderan la política del bloqueo a la isla, por primera vez se enfrentan a una competencia real para lo que antes eran relecciones casi garantizadas.
De hecho, Lincoln Díaz Balart, la figura más conocida aquí, la cual representa el poder conservador de los cubano-estadunidenses, está en grave riesgo de perder su puesto en las elecciones federales en noviembre ante el reto del demócrata Raúl Martínez, según las más recientes encuestas y la opinión de analistas entrevistados aquí.
Mario Díaz Balart hermano de Lincoln contiende con Joe García, quien fue líder de la misma organización que inicialmente llevó al poder a los Díaz Balart, la Fundación Nacional Cubano Americana (CANF, por sus siglas en inglés).
Si gana uno solo de los demócratas, dice el analista cubano-estadunidense Francisco Aruca, en entrevista con La Jornada, eso representaría el principio del fin, el derrumbe de la derecha en Miami. Aruca, director de Radio Progreso y comentarista en uno de los pocos espacios de los medios aquí que no controla el ala conservadora del exilio cubano, se siente optimista, junto con otros, porque dice: aquí ya se está perdiendo el miedo a los que gobernaban con mano dura y que amenazaban a todo aquel que disintiera de la línea impuesta por ellos. Aunque todos los candidatos opositores se han definido como críticos del régimen cubano y no abanderan ningún giro radical en la política estadunidense hacia la isla, sí se atreven a señalar que la estrategia de Washington durante cinco décadas ha fracasado, opinión impensable hace unos años.
Pero, sobre todo, sus campañas ya representan en sí mismas una apertura en Miami que llevaría a cambiar el papel tradicional de este estado en la política nacional y en las relaciones con América Latina.
Sergio Bendixen, encuestador y asesor político del Partido Demócrata, considera que en esta coyuntura se reflejarán en el escenario electoral los cambios que durante la década anterior han transformado a esta ciudad, y que aunque han pasado en gran medida desapercibidos fuera de aquí, ;se es el cambio que viene, advierte.
Los factores que impulsan la transición política en Miami son múltiples, analiza Álvaro Fernández, veterano organizador político aquí, director de la revista cibernética Progreso Weekly y quien encabeza regionalmente la organización de promoción del voto latino denominada Proyecto de Empadronamiento y Educación del Votante del Suroeste (SVREP).
Por un lado hay un cambio generacional dentro de la comunidad cubanoestadunidense con las principales figuras más influyentes del exilio cubano cada vez más viejos o muriéndose (entre ellos, Jorge Mas Canosa, fundador del CANF y principal interlocutor de la comunidad con Washington, quien falleció en 1997, y cuya ausencia llevó a una ruptura y división entre la comunidad conservadora aquí).
Las nuevas generaciones junto con inmigrantes que llegaron después de 1980 empiezan a tener posiciones diferentes o por lo menos no comparten las del exilio en los 60. Aún más alarmante para la vieja guardia, cuya relación especial con el Partido Republicano otorgó la única base latina de ese partido, los nuevos migrantes cubanos aquí al convertirse en ciudadanos están optando por inscribirse más como demócratas o independientes que como republicanos, afirma Fernández.
Por otro lado, hay un cambio demográfico tanto en Miami como en Florida que está transformando los cálculos electorales. Miami es cada vez más latino, pero menos cubano, comenta Fernández al señalar que hay más colombianos, venezolanos, centroamericanos y mexicanos aquí. De hecho, por primera vez, los cubanos ya no son mayoría entre los latinos en el estado, algo que provoca cambios en los cálculos electorales tanto locales como nacionales.
A la vez, algunos políticos, analistas y organizadores electorales aquí comentan que otro factor del cambio es la transición misma en Cuba. Tanto jóvenes como veteranos de las luchas políticas aquí señalan que el consenso fundamental entre la comunidad es que Cuba y su revolución no podrían existir sin Fidel Castro. Pero cuando Cuba no sólo no se desintegra con la enfermedad y ausencia de Castro, sino que sigue adelante con un proceso de transición sin ninguno de los desastres y explosiones que aquí se pronosticaban, la credibilidad de todo un sector conservador aquí empieza a ponerse en duda. Junto con sectores de inmigrantes nuevos que desean mantener vínculos con sus familias en la isla a través de viajes y envío de remesas, las bases del argumento viejo sobre el embargo y el apoyo anteriormente casi universal para esa política empiezan a desvanecerse.
De esta manera, la transición política en Cuba está obligando a una transición política en Miami.
Fernández comenta que en Miami, por primera vez, ya no existe una sola voz cubanoestadunidense, y mucho menos una latina. De hecho, parte del cambio aquí es que cada vez hay más espacios mediáticos no sólo liberados del monopolio conservador, sino que se dedican a denunciar a lo que llaman la ultraderecha que ha controlado esta ciudad durante décadas, como lo hace todas las noches en su programa de radio de enorme raiting el periodista cubanoestadunidense Edmundo García.
Todo esto ha despertado expectativas entre los que eran disidentes ante el control político, económico, mediático y cultural del sector anticastrista conservador. No es una revolución, es un cambio gradual, advierte Max Lesnick, veterano periodista y disidente tanto en Cuba como en Miami, pero sí es la vuelta de la baraja.
Los disidentes de Miami insisten que una transición en Miami ya es una realidad imparable. No pocos expresan su esperanza de que se manifieste en las elecciones en unos tres meses. Hay impaciencia después de casi 50 años de un Miami bajo un sólo régimen.
Entrevista al escritor y periodista francés Salim Lamrani
"La Habana no tiene ninguna lección que recibir en derechos humanos"
Nicolas Ethève
La Marseillaise
Salim Lamrani, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, recusa en su último libro la estigmatización del gobierno cubano en materia de respeto de los derechos humanos.
Profesor, escritor y periodista, Salim Lamrani es especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Después de su libro titulado Cuba frente al Imperio, el autor francés ha publicado una nueva obra dedicada al análisis del informe de Amnistía Internacional sobre el respeto de los derechos humanos en el mundo. En Doble Moral. Cuba, la Unión Europea y los derechos humanos, Salim Lamrani recusa, en el fondo, la legitimidad de las sanciones políticas y diplomáticas que la Unión Europea impuso a Cuba entre 2003 y 2005*.
En su último libro, usted afirma que según el informe anual de Amnistía Internacional Cuba se encuentra lejos de ser el peor alumno de la clase mundial en materia de respeto a los derechos humanos ¿Qué rango le atribuye?
Amnistía Internacional, sin duda, es la organización de derechos humanos más seria y prestigiosa del mundo. Es extremadamente crítica respecto al gobierno de La Habana hasta tal punto que éste rompió las relaciones con la ONG en 1988. No obstante, según el informe de Amnistía sobre los derechos humanos, Cuba es el país de América Latina que menos los viola. En el ámbito europeo, 23 de las 25 naciones que votaron las sanciones políticas y diplomáticas contra Cuba en 2003 presentan una situación de los derechos humanos mucho más desastrosa que la de Cuba. En una palabra, La Habana no tiene ninguna lección que recibir de nadie.
¿Cuáles son las diferencias más notables entre la situación cubana y la de las naciones latinoamericanas y europeas?
Empecemos por la Unión Europea, que supuestamente es un remanso de democracia y respeto a derechos humanos. En cuanto a Cuba, Amnistía jamás ha señalado ningún caso de asesinato político (al contrario del Reino Unido), tortura o tratos inhumanos (Bélgica, Francia, Grecia, Italia, etc.), utilización de pruebas conseguidas bajo tortura (Alemania), desapariciones (Estonia), secuestro de personas por las autoridades (Italia), impunidad tras un crimen cometido por agentes del Estado (Austria, España, Francia, Grecia, etc.), tráfico de seres humanos (Grecia), niños privados de acceso a la educación a causa de su origen étnico (Grecia, Hungría, República Checa, Eslovaquia, Letonia, Eslovenia), esterilización forzosa de mujeres procedentes de minorías (República Checa, Eslovaquia), incitación al odio racial y a la discriminación por las autoridades (Hungría, Letonia).
En el continente americano, la situación es peor. Cuba se desmarca claramente de las demás naciones. Amnistía jamás ha señalado contra La Habana un caso de asesinato y ejecución extrajudicial cometidos por las fuerzas del orden (al contrario de Bahamas, Brasil, Canadá, Colombia, República Dominicana, Guatemala, Haití, Jamaica, México, Nicaragua, Perú, Puerto Rico, Trinidad y Tobago, Venezuela, Estados Unidos), asesinato político (Estados Unidos), asesinatos de niños por las fuerzas del orden (Honduras), violaciones cometidas por la policía (Bahamas, Colombia), impunidad para policías o miembros del ejército responsables de crímenes (Chile, Colombia, Guatemala, Haití, Estados Unidos, etc.), uso de la tortura por las fuerzas del orden (Belice, Brasil, Colombia, Estados Unidos, etc.).
Del mismo modo, para Cuba, Amnistía jamás ha señalado algún caso de esclavitud de las poblaciones indígenas, incluidos niños (Bolivia), trabajos forzosos para niños (Bolivia), explotación económica de niños (Ecuador, Paraguay etc.), tráfico de niños (Bolivia), tortura de niños por las fuerzas del orden (Brasil), niños en prisión (Bolivia), reclutamiento militar de niños (Paraguay), presencia de escuadrones de la muerte compuestos por miembros de la policía (Brasil) masacres de campesinos (Brasil), uso de esclavos (Brasil), obreros muertos de cansancio (Brasil), asesinatos de militantes de derechos humanos por las fuerzas del orden (Brasil, Colombia, Honduras), extorsión orquestada por las fuerzas del orden (Brasil), secuestros generalizados en los que están implicadas las autoridades (Colombia, Haití), asesinatos de sindicalistas (Colombia), asesinatos de periodistas (Colombia, Haití, México), criminalización de la homosexualidad (Nicaragua), tortura y asesinato de homosexuales (Ecuador, Jamaica, México) o tortura a los indígenas (Ecuador). Realmente comprobamos la singularidad cubana en el continente americano: Éste país es el que más respeta los derechos humanos.
A pesar de esta realidad, bastante contrastada, en 2003 la Unión Europea se alineó con la posición estadounidense e impuso a Cuba sanciones legitimadas por su falta de respeto de los derechos humanos. Para usted, ¿esta estigmatización se apoya exclusivamente en el rechazo cubano de la economía de mercado?
La Unión Europea es una potencia económica innegable pero es una enana política y diplomática incapaz de adoptar una posición constructiva e independiente de Washington en sus relaciones con Cuba. La UE, a causa de las numerosas violaciones de derechos humanos de las que es culpable, no tiene ninguna autoridad moral para erigirse en juez y estigmatizar a Cuba. La retórica oficial para justificar las sanciones –los derechos humanos– se desmorona en cuanto se confronta con la realidad. Lo que molesta a la UE es el sistema político, económico y social cubano. Ya es hora de que Bruselas se ubique del lado de la razón y, en este sentido, ha dado un paso al eliminar las sanciones políticas y diplomáticas ilegales y arbitrarias el 20 de junio de 2008*.
Ahora es imprescindible suprimir la Posición Común de 1996.
Double Morale.
Double Morale.
Cuba, l'Union européenne et les droits de l'homme.
Prólogo de Gianni Miná. París, Ediciones Estrella, 2008.
123 páginas. 10 euros.
Para recibir el libro: lamranisalim@yahoo.fr
(*). Suspendidas en 2005, estas sanciones (restricción de las visitas de alto nivel, reducción de la participación europea en los eventos culturales cubanos e invitación de los disidentes por las embajadas europeas) fueron levantadas definitivamente el 20 de junio de 2008 por la Unión Europea.
(*). Suspendidas en 2005, estas sanciones (restricción de las visitas de alto nivel, reducción de la participación europea en los eventos culturales cubanos e invitación de los disidentes por las embajadas europeas) fueron levantadas definitivamente el 20 de junio de 2008 por la Unión Europea.
Nueva visión sobre Cuba en Miami
David Brooks
La Jornada
En Miami el cambio demográfico y generacional, junto con una coyuntura política que ya no favorece al Partido Republicano, abre una oportunidad sin precedente para que los candidatos demócratas derroten la hegemonía política del ala conservadora cubano-estadunidense, encabezada por los hermanos Lincoln y Mario Díaz Balart, así como por Ileana Ros Lehtinen.
Las encuestas más recientes realizadas por Sergio Bendixen, de Bendixen y Asociados, especialista en el voto latino, muestran que los adversarios de los Díaz Balart están entre 4 y 5 puntos porcentuales abajo (casi un empate técnico). Además, durante los dos trimestres recientes los candidatos demócratas han recaudado más donativos que los representantes federales republicanos.
Aunque se dice que en los 10 años recientes hubo una transformación generacional y demográfica en Miami, "esos cambios no se han manifestado políticamente". Fuera del estado muchas personas señalan que continúan en el poder los mismos tres representantes cubano-estadunidenses de Miami en Washington.
En entrevista con La Jornada, Bendixen, uno de los analistas más destacados de la comunidad latina, advierte: "ahora viene ese cambio".
Los rivales de los Díaz Balart tienen peso político; ambos son figuras con largas trayectorias en las instituciones que representan a la comunidad cubano-estadunidense de esta entidad.
Raúl Martínez, quien busca derrocar a Lincoln Díaz Balart –quien está en su octavo periodo como diputado federal– fue alcalde de Hialeah (una ciudad de la zona metropolitana de Miami) durante 22 años; Joe García, el contrincante de Mario Díaz Balart, fue la mano derecha de Jorge Mas Canosa y heredó la dirección de la poderosa Fundación Nacional Cubano Americana.
Esta disputa electoral es tan significativa en Estados Unidos que el Comité Congresional Nacional Demócrata ubicó a la contienda como una de las prioridades estratégicas nacionales, y ofreció su apoyo a Martínez y García, por considerar que es real la posibilidad de que derroten a los republicanos, quienes antes tenían las curules prácticamente garantizadas.
En entrevistas por separado, ambos candidatos demócratas subrayaron dos factores clave para su posible triunfo: el cambio generacional de la comunidad cubana, en el cual existen dos visiones muy diferentes sobre la relación con Cuba, y el cambio demográfico, en el que los cubanos ya no son mayoría entre los latinos del estado.
En suma, afirman que los Díaz Balart y sus bases se han quedado estancados en la visión del pasado, mientras que Martínez y García se autodefinen como expresiones de una visión hacia el futuro que refleja los cambios sociales y políticos en la ciudad de Miami, y con ello, un cambio en la política nacional e internacional.
Martínez, viejo joven
En sus oficinas de campaña, Martínez cuenta que procede una transición política en el sur de la Florida. "Siempre se destaca, cuando se habla de latinos, qué separan al cubano, y dicen el latino vota demócrata… pero al cubano lo tienen identificado como otro tipo de hispano, republicano, recalcitrante, conservador… y eso se había cimentado con la posición contra Fidel Castro, antirrelación con Cuba. ¿Qué está pasando? Se han quedado con la historia pasada". Uno de los factores fundamentales del presente es el hecho de que el cubano que llegó aquí hace 15 años y que tiene nexos con su familiares en Cuba y los quiere visitar, que quiere enviar dinero a Cuba, hoy en día ya se hizo ciudadano estadunidense". O sea, justo los que rechazan las políticas que les impiden mantener una relación con la isla ahora empiezan a votar.
Martínez explica que para los cubanos que llegaron más recientemente o nacieron aquí, el enfoque es sobre el precio de la gasolina, la economía, la guerra de Irak como fracaso, un seguro de salud, la vivienda pública, la educación, o sea su situación aquí. "Dicen, esperen un momentico. Me han estado engañando con la política republicana recalcitrante sobre Cuba, no ha pasado nada en Cuba, y mira la situación económica que tenemos aquí. Entonces, Lincoln Díaz Balart y su hermano no se han dado cuenta de ese cambio. Y ahí es donde vienen gente como yo, como Joe García, y vamos a llevarle el mensaje a todos los votantes de los problemas aquí y no vamos a separar a los cubanos de los demás, porque a la larga todos sufrimos. Si llueve todos nos mojamos".
A la vez, dice, los Díaz Balart "han perdido poder en Washington dentro de su propio partido, porque no son respetados. Les dicen sus propios colegas que son unos payasos". Martínez afirma que Díaz Balart ahora es el que tiene miedo después de años de intimidar a cualquier opositor no haya aceptado debatir con él y que el legislador ahora lo acusa de ser parte de "una conspiración de la extrema izquierda para quitarlo del puesto". Agrega poco después que "en el debate en Miami siempre ha sido que cuando a uno no le va bien, se levantan y dicen: 'yo no debato más contigo porque tú eres comunista', y se acaba el debate. A mí no me pueden decir eso. Yo vine aquí en 1960".
Pero subraya que el enfoque tiene que ser sobre las prioridades de las comunidades de aquí, y que eso, a la vez, ayuda a los demás. "Tengo que ser fuerte en mi país para poder ayudar a otros. No puedes ser bueno con México si estás pasando hambre aquí. Si un mexicano está aquí y tiene trabajo y gana buen dinero, le manda más dinero en remesas a su familia, igual pasa aquí con los cubanos".
Subraya que los cubanoestadunidenses se tienen que integrar a la comunidad latina nacional. "Nosotros, como hispanos, tenemos la responsabilidad de este país… pero también la responsabilidad emocional de donde venimos, de donde nacimos".
Expone que "quisiera ayudar a la reconstrucción, a la democratización de Cuba, pero la forma en que lo han llevado durante los últimos 50 años no ha funcionado, entonces vamos hacer otra cosa. Vamos a crear una relación de familia a familia, de amigo a amigo, y vamos a fomentar esa comunicación para que ellos conozcan que es la libertad. Primero tenemos que tener contacto, y eso de 'nada de contacto' y decir que quien vaya allá es comunista no lleva a nada".
Lo significativo "de esto, de un triunfo mío, es que Lincoln tiene 53 años; yo tengo 59. Vamos a ir con alguien poco mayor para abrirle camino luego a los jóvenes. Tienes alguien más joven que yo pero que tiene una mentalidad totalmente cavernícola". Concluye que ahora, en Miami como a escala nacional, "viene un cambio significativo y yo quiero estar en la mesa".
García, pragmático
Entrevistado mientras cenaba en un restaurante cubano en Miami, García se centra en el cambio generacional dentro de la comunidad cubana, entre la visión de los que se han quedado en el pasado y los que entienden que es hora de una perspectiva "pragmática".
"La política hoy en día está diseñada por una generación que fue víctima de unos crímenes atroces de ese régimen al empezar la revolución… entonces la relación con Cuba, el nexo es emocional, no pragmático. Pero desde 1980 para adelante hay una diferencia enorme, ya que los que han llegado después del 80 fueron victimas de vivir la revolución. Entonces a esos no les hacen cuentos, sufrieron la falta de alimentos… y toda cosa que ese régimen hace padecer, pero su relación con Cuba es pragmática, práctica, directa y real", y señala que hoy día ese grupo es la mayoría de los cubanos en el exilio.
García dice que eso explica las reacciones en contra de las medidas promovidas en 2004 por el presidente George W. Bush y el ala derecha de la comunidad cubanoestadunidense al limitar las visitas a Cuba a una cada tres años y el envío de remesas por una amplia parte de la comunidad cubanoestadunidense. "Desafortunadamente, la política hacia Cuba es trabada, estática completamente. Es como un juego de dominó, donde el juego se trancó pero alguno cree que su socio tiene el doble 9, entonces todos siguen pasando, pero el juego ya se terminó".
Pero eso está a punto de cambiar, advierte, ya que las nuevas generaciones están entrando al proceso político electoral "al mismo momento que Bush ha cometido uno de sus errores torpes en política exterior, guiada totalmente por la comunidad cubana local: por primera vez hizo lo que ningún otro presidente había logrado: dividir la comunidad cubana, y dividirla contra la posición histórica".
Añade que "ningún político estadunidense ha dicho más cosas negativas de Fidel Castro que Bush. A la vez, ningún gobierno estadunidense ha hecho más negocio con Castro que el de Bush. Cuando el papel en el que se imprime Granma se manda desde Estados Unidos, te das cuenta que esto ya sólo es más un rito que una realidad".
Abunda: "El embargo tiene un aspecto cuasi religioso. Uno cree en el embargo. Uno no puede probar que funciona porque después de 50 años está bastante difícil. Es más religión que política porque la política es algo que uno cambia para tener efecto. ¿Cómo puedes anunciar que tenemos un embargo sobre Cuba y ser el socio número uno de Cuba en productos agrícolas?", pregunta. "Parte del problema de algo estático tanto tiempo es que la ceremonia empieza a tomar mas importancia que los hechos".
Habla de una sociedad civil muy diversa en Cuba y señala que "desafortunadamente lo que ha sucedido es que nosotros queremos que la gente en Cuba suene como mi abuela aquí, y mi abuela no tiene vigencia en Cuba".
Critica que iniciativas estadunidenses para apoyar a la sociedad civil cubana –entre cuyos promotores iniciales se cuenta a sí mismo– sólo acabaron beneficiado al exilio en Miami: "Esos millones de dólares se han convertido en prebendas políticas en el exilio. Si los fondos eran para formar sociedades civiles en Miami, han sido muy eficaces". Y por lo tanto concluye que "la política hacia Cuba es política local simplemente, con poco efecto en Cuba".
Indica que en Miami "alguna gente utiliza la palabra intransigencia con orgullo. Aquí, la última gran marcha se llamó la 'marcha de la intransigencia'. La palabra diálogo en Miami no significa lo que en el resto del mundo. En Miami quiere decir someterse, rendirse… Pero poco a poco eso se ha colapsado, por no lograr su objetivo básico, y por la realidad de que la comunidad cubana está cambiando su relación con Cuba".
Retórica absurda
"Yo dirigía la organización cubana más grande fuera de Cuba. Nunca he estado en Cuba. Imagínate que la política de Estados Unidos hacia México fuera programada por una persona que se fue de México en los años 50 y ese fuera el experto sobre la realidad de tu país, y que no ha regresado a México y que no tiene familia ahí. Eso es lo que ha pasado con la política hacia Cuba. La retórica asusta a la gente, por ser tan agresiva, pero es la retórica de unos fanáticos de un equipo de fútbol, y griten lo que griten, son impotentes ante el juego que en verdad está ocurriendo. Y cuanto más impotente estás ante la realidad, más agresiva y absurda la retórica".
García no minimiza el poder de los Díaz Balart y el aparato político que controlan. Pero los cambios generacionales y demográficos, sobre todo los nuevos migrantes latinoamericanos, implican cambios inminentes. "Sí tienen aún un poder enorme, pero también hay una comunidad que está cambiando a velocidad enorme. En el distrito que estoy disputando contra Mario, los cubanos ahora son sólo la mitad de los latinos, y el resto son de Latinoamérica", dice García antes de compartir un café cubano.
Las solicitudes de La Jornada para que Lincoln Díaz Balart nos concediera una entrevista en sus oficinas en Miami no fueron atendidas con una respuesta.
Esta disputa electoral por un Miami en transición ha captado la atención de la dirigencia nacional de ambos partidos, que han enviado apoyo a ambos lados, y tanto Barack Obama como John McCain están en contacto directo con los contrincantes.
-- JULIO CONCEPCION GONZALEZ
PRIMER SECRETARIO OFICINA DE PRENSA
EMBAJADA DE CUBA REPUBLICA DOMINICANA
http:// embacu.cubaminrex.cu/dominicana
Cinco cubanos antiterroristas llevan ya 9 años encarcelados, mientras un terrorista confeso, Luis Posada Carriles, es puesto en libertad.