Orfilio PeláezFrente a cada contingencia de la naturaleza nuestro pueblo confía plenamente en la capacidad de la Revolución para vencer cualquier dificultad y avanzar hacia la rápida recuperación del país, aun cuando los daños sean cuantiosos, como acaba de suceder con el paso devastador del huracán Gustav.
Lo anterior se puso de manifiesto en la Mesa Redonda informativa de anoche, la cual dio continuidad al análisis de las severas afectaciones provocadas por este fortísimo ciclón tropical en las provincias occidentales, y el espíritu de combate con el que nuestros compatriotas enfrentan las consecuencias del desastre.
Por vía telefónica, Ana Isa Delgado, presidenta del Consejo de Defensa Municipal de la Isla de la Juventud, agradeció el apoyo solidario ofrecido a los pineros por el resto de los territorios del país, traducido en la llegada de brigadas de linieros procedentes de distintas provincias, y el envío de importantes recursos destinados a la reparación de viviendas.
Subrayó que se prioriza todo lo relacionado con la alimentación, el restablecimiento del transporte (ya están reanudados los vuelos aéreos), el servicio eléctrico, la limpieza de las calles, el suministro de agua y las comunicaciones. Sobre este último sector, anunció la entrada en funcionamiento del servicio de telefonía móvil.
Desde el municipio de La Palma, uno de los más castigados de Pinar del Río, la presidenta del Consejo de Defensa Provincial, Olga Lidia Tapia, elogió la excelente actitud y el buen estado de ánimo de la gente, que ha salido a las calles a batallar y recuperar cuanto sea posible.
Con el apoyo decisivo de las FAR, precisó, se logró desbloquear las principales vías y garantizar así el acceso a todos los municipios, mientras hay un trabajo muy fuerte para recuperar miles de quintales de tabaco que pueden salvarse, así como determinadas producciones de cultivos varios. Especial atención reciben las labores emprendidas en el hospital Comandante Pinares, de San Cristóbal, dañado considerablemente por los vientos huracanados.
Ricardo González, directivo de la Unión Eléctrica, subrayó que gracias a los frutos de la Revolución Energética, el país está hoy en mejores condiciones que nunca para enfrentar los problemas dejados en el sector por Gustav.
Mencionó el ejemplo de los grupos electrógenos de emergencia, que fueron capaces de garantizar el trabajo de hospitales, policlínicos, centros de elaboración de alimentos y demás servicios vitales, durante el cruce del huracán. Podemos decir que apenas 48 horas después del paso del ciclón, cerca del 40% de la población de Pinar del Río tiene electricidad y esperamos restablecer la mayor parte del servicio en aproximadamente diez días, algo impensable hace cuatro años, sentenció.
Los compañeros Luis Carlos Góngora y Orestes Pérez, vicepresidentes de los Consejos de la Administración Provincial, en la Ciudad de La Habana y La Habana, respectivamente, ofrecieron también detalles sobre la marcha acelerada de la recuperación en ambos territorios.
La vivienda, el reto mayor
RONALD SUÁREZ RIVAS
PINAR DEL RÍO.— Un solo dato ilustra la magnitud del problema. El huracán Gustav ha dejado casi tantas viviendas afectadas en Pinar del Río como los 14 eventos meteorológicos que azotaron a la provincia en los últimos ocho años.
En ese periodo, 102 000 hogares de Vueltabajo —el 45 % del fondo habitacional— recibieron algún daño.
El estimado preliminar arroja unas 90 000, sin tener en cuenta al municipio de Bahía Honda, con el que anoche no se había podido establecer comunicación.
Los mayores estragos se concentran en la mitad oriental de la provincia. Los Palacios posee la situación más crítica. Según el reporte del Consejo de Defensa Municipal, del total de 13 000 viviendas, están afectadas unas 10 000. De ellas, alrededor de 6 000, clasifican como derrumbes totales.
En territorios vecinos el panorama es semejante. San Cristóbal, por ejemplo, ya ha reportado daños en 11 000 casas.
Equipos de especialistas de la Vivienda evalúan desde ayer caso por caso, a fin de tener una idea lo más precisa posible de la situación y de los recursos necesarios para acometer la recuperación.
Este lunes continuaron llegando materiales para apoyar las labores constructivas y también lo harán fuerzas especializadas de otras provincias, fundamentalmente de carpinteros y techadores.
Las autoridades han dispuesto la distribución inmediata de los recursos a las familias damnificadas. Se ha decidido, además, dar prioridad en lo posible a los casos menos complejos, para evitar que los daños parciales se incrementen por la demora.
Las instalaciones estatales también fueron severamente castigadas.
Hasta el momento no se ha reportado la pérdida de computadoras, televisores, videos, y demás medios del programa audiovisual, lo que confirma la efectividad de las medidas adoptadas a fin de reducir los daños. No obstante, se han confirmado afectaciones en 503 escuelas.
"Principalmente deterioro en cubiertas y la carpintería", explica Ángel López, director provincial de Educación. "Hemos hecho un llamado a nuestros trabajadores para comenzar a ambientar los centros y no renunciar a iniciar las clases el día 8".
Pero es evidente que el curso escolar —que se ha pospuesto una semana— tampoco podrá comenzar en esa fecha en algunos sitios. El Consejo de Defensa ha orientado que en cada plantel se valore la situación.
Ante un panorama tan complejo, el Buró Provincial del Partido ha hecho un llamamiento a los pinareños para asumir la reanimación del territorio con la disposición que los ha caracterizado siempre, aunque esta vez frente a un fenómeno mucho mayor.
José Alberto Portal es uno de los que no se ha sentado a esperar que llegue la ayuda. El domingo, una parte de la familia pasó la noche en un pequeño bohío y la otra a la intemperie, pero hoy podrán dormir bajo techo.
"Todos nos hemos puesto en función de la recuperación", comenta. Con las fibras que no se rompieron, luego de que los vientos las arrancaran y lanzaran al piso, consiguió cubrir el baño, un cuarto y parte de la sala. "Tenemos que tratar de guarecernos. Esto al menos da sombra y nos protege del sereno", dice mientras una fina llovizna lo hace apurar los últimos martillazos.
En el Entronque de Magueyes, municipio de La Palma, Miriam Martín se encuentra en similar ajetreo. Aún no se ha repuesto de la impresión. A diferencia de la mayoría de los habitantes del pequeño poblado, decidió pasar el huracán en un "vara en tierra", siguiendo una antigua costumbre de los campos pinareños. Desde allí vio derrumbarse su hogar, el de su hermano, el de su primo¼ "Pasamos una noche terrible", comenta sin dejar de escarbar entre los escombros. "Vamos a ver si encontramos cuatro horcones, para forrarlos y ubicar las camas".
Como en otras oportunidades, la solidaridad da un matiz altruista. Cerca de allí, Marta Alemán, la administradora de la bodega, ha trasladado su centro laboral al portal de su casa. Aunque los alimentos estaban protegidos con nailon y gracias a eso no se mojaron, fue imposible impedir que el techo saliera volando.
Como el local quedó inutilizado, Marta (57 años de edad), que siempre ha trabajado en aquel establecimiento, decidió llevarlo a su domicilio para poder distribuir la canasta básica entre la comunidad. "Uno siempre trata de darle apoyo a la gente", dice, y es precisamente lo que ha hecho desde que Gustav enrumbó hacia el occidente cubano.
En su casa viven cuatro personas, pero la noche que pasó el meteoro llegaron a ser 30. "Lo primero era lograr que todos saliéramos vivos.
"Cuando aflojó el viento, tiramos los colchones al suelo y nos acostamos un rato. Les dije: vamos a relajarnos, porque mañana empieza el trabajo duro", y de esa manera ha sido.
Nunca dudamos de que nos encontrarían
Esa certeza no abandonó a los cinco pescadores del Langostero 100 que naufragó ante los embates de Gustav
ALFONSO NACIANCENO y Juvenal Balán
Ninguno de los cinco tuvimos duda de que nos saldrían a buscar y nos encontrarían. Siempre estuvimos juntos, aun en los peores momentos, cuando ya llevábamos 27 horas flotando abrazados a un remo de la embarcación, desafiando al cansancio y al sueño que debilitaban nuestras fuerzas.
Esa fue la primera imagen ofrecida, al llegar a tierra, por José Miguel Cruz, uno de los cinco pescadores rescatados en la tarde del lunes, cerca de la Ciénaga de Zapata, después de que su pequeño barco de ferrocemento, Langostero 100 (12 metros de largo y 4 de ancho), naufragara el viernes pasado ante un mar embravecido y la embestida de los vientos del huracán Gustav.
"La odisea comenzó cuando después de recibir el aviso de volver a puerto intentamos iniciar el regreso al Combinado Pesquero Camilo Cienfuegos, en el Surgidero de Batabanó. Recogimos nuestras artes de pesca, pero ya el mar empezaba a ponerse peligroso", explica Ismael Domínguez, otro de los marineros. "Decidimos refugiarnos en un cayo, y al tirar el ancla para fondearnos cercanos a tierra a este se le rompió el cabo, por lo que arrancamos el motor de la embarcación para alcanzar el firme. En ese momento se nos partió el cable del gobierno del barco y nos quedamos a la deriva. Ya zozobrábamos y al cabo de unos minutos no tuvimos otra alternativa que lanzarnos al agua, únicamente con unos salvavidas, en tanto veíamos cómo la nave se hundía", relata Domínguez.
Cada hora transcurrida aumentaba la desesperación de este grupo de pescadores, integrado también por Osniel Cánovas (patrón del Langostero 100), Jorge Amaya y Yasiel Valdés, quienes nadaron hasta encontrar un faro de guía de navegación, convertido en faro de salvación, que les sirvió para descansar: tres hombres subían a su borde, en tanto otros dos permanecían en el agua, sin espacio ni oportunidad para ceder ante el insoportable sueño.
Calambres, alucinaciones, vómitos y mareos sufrimos durante tan desagradable experiencia, dice Osniel Cánovas, quien repetía una y otra vez que estaba muy agradecido a sus cuatro compañeros, porque no lo abandonaron en ningún momento. "Me dieron una gran muestra de solidaridad, porque fui el que más dificultades presenté. En dos oportunidades debieron darme respiración boca a boca, masajes y golpes en la espalda. Yo creí que me moría, hice una hipoglicemia, me puse muy mal, pero siempre dijimos que nos salvaríamos los cinco juntos."
Mientras todo eso ocurría, desde el momento en que se detectó la ausencia del Langostero 100 tras la orden de regresar a puerto, se desató un intenso movimiento para garantizar la búsqueda de los pescadores, por aire y por mar. Se calculaba que en un plazo de 10 a 12 horas debió estar de regreso, pero no ocurrió así.
Un total de 36 embarcaciones, tres helicópteros y dos aviones participaron en la búsqueda, que no se detuvo hasta que los cinco tripulantes fueron hallados.
"Yo no sé si eso sucede en otro país, pero sí estaba convencido de que la Revolución no nos iba a abandonar. Miren la cantidad de medios empleados para rescatarnos, todos nuestros compañeros de la flota participaron también, por eso nos sentimos muy orgullosos de pertenecer a este pueblo", dijo José Miguel Cruz antes de ser trasladado al puesto médico donde se les hizo un minucioso reconocimiento a cada uno de ellos.
El pueblo de Batabanó no dormía desde que se conoció de la desaparición de sus pescadores. Allí, cerca de la explanada por la que arribó el barco que trajo a los tripulantes del Langostero 100, muchos se agolpaban para recibirlos, abrazarlos. Y, por supuesto, allí también, ansiosos y confiados en el gran esfuerzo realizado por encontrarlos, estaban sus familiares. El abrazo, entre sollozos y alegría, selló el reencuentro de estos hombres con sus seres queridos, en tanto dejaban una frase flotando en el aire: ¡Queremos un nuevo barco para hacernos otra vez a la mar!
Rusia dispuesta a ayudar a Cuba a restañar daños
MOSCÚ, 1 de septiembre.— El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, encomendó al Ministerio de Situaciones de Emergencia prestar ayuda a Cuba en la liquidación de las consecuencias del huracán Gustav, informó hoy la oficina de prensa del Kremlin.
El huracán Gustav destruyó en la provincia de Pinar del Río y en la Isla de la Juventud más de 86 000 viviendas. Las ráfagas del viento alcanzaban la velocidad de más de 300 kilómetros por hora. El elemento desencadenado hizo un daño de centenares de millones de dólares a la economía del país. En las zonas afectadas quedaron destruidos de hecho por completo las líneas de electricidad, la comunicación telefónica y los campos sembrados. (RIA Novosti)
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JULIO CONCEPCION GONZALEZ
PRIMER SECRETARIO
OFICINA DE PRENSA
EMBAJADA DE CUBA REPUBLICA DOMINICANA
http:// embacu.cubaminrex.cu/dominicana
Cinco cubanos antiterroristas llevan ya 9 años encarcelados, mientras un terrorista confeso, Luis Posada Carriles, es puesto en libertad.