Refexiones del compañero Fidel


Un golpe nuclear
No exagero. Es la expresión más generalizada de muchos compatriotas. Es la impresión del Jefe del Estado Mayor General de las FAR, Álvaro López Miera, un militar experimentado, cuando vio en la Isla de la Juventud las torres de acero retorcidas, las casas convertidas en ruinas y la destrucción por todas partes.
"Ha sido un duro golpe, no podía siquiera imaginarlo", dijo con voz desgastada por el esfuerzo, pero firme y resuelta, Ana Isa Delgado, Secretaria del Partido y Presidenta del Consejo de Defensa del importante municipio. "¡Es lo nunca visto en los casi 50 años que vivo aquí!", exclamó un vecino con asombro. Un joven soldado, que descendía de un carro anfibio, gritó: "¡Demostraremos que estamos dispuestos a dar la vida por el pueblo!"
En Herradura, el General de Cuerpo de Ejército Leopoldo Cintra Frías, al observarlo todo convertido en ruinas, mirando a su alrededor, compartía su asombro y admiración por la valentía de la población, y expresó: "Esto es ver una explosión nuclear." Él estuvo cerca de verla en el Suroeste de Angola, si los racistas surafricanos hubieran decidido lanzar contra las tropas cubano-angolanas una de las siete bombas que el gobierno de Estados Unidos les suministró. Era, sin embargo, un riesgo calculado y las tácticas más convenientes fueron adoptadas.
Junto a Polo estaba Olga Lidia Tapia, primera secretaria del Partido y Jefa del Consejo de Defensa de la provincia, sin dudar un segundo de los frutos del esfuerzo y la determinación de sus compatriotas.
Con toda franqueza me atrevo a decir que las fotos y vistas fílmicas de lo que transmitían el domingo por la televisión nacional me recordaban la desolación que vi cuando visité Hiroshima, que fue víctima del ataque con la primera bomba atómica en agosto de 1945.
No en balde se afirma que un huracán despliega una enorme energía, tal vez equivalente a miles de armas nucleares como aquellas que fueron lanzadas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki. Valdría la pena que algún físico o matemático cubano hiciera los cálculos pertinentes y lo expusiera de forma comprensible.
Ahora la batalla es alimentar a las víctimas del huracán. La dificultad no está en restablecer cuanto antes la electricidad. El problema en Isla de la Juventud es que, de 16 panaderías, todas con horno eléctrico y equipo electrógeno, sólo dos podían funcionar de inmediato; las edificaciones habían sido afectadas. Necesitaban recibir pan o galletas. Las cifras de tejas y materiales necesarios en este momento para las viviendas son elevadísimas. En la Isla de la Juventud hay mar de por medio. No basta con cargar camiones de alimentos y materiales para hacerlos llegar directamente.
Nuestras Fuerzas Armadas han enviado personal especializado en aeródromos y transporte aéreo y terrestre. De día y de noche, auxiliados por grupos electrógenos, los aviones pueden aterrizar en el aeropuerto de la Isla. Tienen la misión de librar su batalla por la población sin derroche alguno de recursos. Con el mismo espíritu actuarán en los lugares arrasados de Pinar del Río. Todos los organismos tienen sus tareas asignadas, todos son importantes. Pero los bienes no salen de la nada. Compartir implica sacrificios. No nos demos el lujo de olvidarlo dentro de unos días.
El hecho adverso debe servir para trabajar con más eficiencia cada día y el empleo justo y racional de cada gramo de material. Tenemos que luchar contra nuestras superficialidades y egoísmos. Cien millones de dólares significan sólo nueve dólares por habitante, y necesitamos mucho más. Necesitamos 30 veces, 40 veces esa cifra sólo para paliar nuestras necesidades más elementales. Tal esfuerzo debe salir del trabajo del pueblo. Nadie lo puede hacer por nosotros.
Es evidente que nuestra capacidad de divulgación se ha multiplicado y nuestra población, que sabe leer y escribir posee además elevados niveles de escolaridad.
Kcho, el pintor, se había trasladado por aire a la Isla de la Juventud, el pedazo de Cuba que lo vio nacer y nos hizo llegar una carta sobre la alta moral de los pineros. Selecciono párrafos de la misma:
"Querido Fidel:
"Me pareció importante, desde que llegué a la Isla y pude ver con mis propios ojos y sentir con mi cuerpo todo lo que estaba pasando, ponerme en contacto con Richard para que usted conociera la terrible situación que estaba aconteciendo en el Municipio Especial.
"No tengo palabras para expresar la realidad de lo que vi ayer en la Isla de la Juventud. En mis 38 años no había visto nada parecido y las personas con las que he hablado en mi territorio no habían visto nada peor, pero increíblemente tienen aún la moral por el cielo, muchos han perdido sus casas, y casi todos tienen sus pertenencias, camas, colchones, televisores, refrigeradores, etc., destruidos; la mayor parte de la población está en esa situación; se calcula que de las 25 000 viviendas que hay en la Isla —todavía en estos momentos no es la cifra definitiva—unas 20 000 están afectadas de alguna forma, y de esas 20 000, unas 10 000 están sin cobertura o destruidas totalmente."
"… la brigada de 52 linieros camagüeyanos estuvo trabajando hasta las 3 de la mañana y hoy comenzaron de nuevo a las 6:30 a.m. con tremenda disposición; están esperando a un grupo de 60 y tantos de Holguín… "
"… existen todavía muchos problemas, como por ejemplo viviendas destruidas por el huracán Michelle en 2001, esperando resolverse.
"Hay problemas serios con la alimentación… Actualmente la Isla es como una prisión, por la insularidad, aunque ya se han restablecido los vuelos… El dinero no tiene ningún valor, no hay qué comprar ni dónde comprar nada."
"La solidaridad humana está siendo el arma más importante en este momento. La moral está alta pero eso no va a ser eterno; en los próximos días va a haber que dar solución a algunas cosas. En la medida en que se vaya restableciendo el servicio eléctrico, crear puntos de información donde las personas se puedan reunir para saber lo que está pasando en el país y en el Municipio, o aunque sea a oír música, a pasar el tiempo en colectivo."
"Actualmente el territorio es un teatro de operaciones militares en una tregua', con la gente todavía alegre porque salvaron sus vidas, no pensando todavía mucho en la pérdida de sus pertenencias, tratando de salvar lo que les quedó, viendo cómo se ajustan a esa nueva condición, pero con el transcurso de los días la moral de la gente puede decaer y llegar a la depresión."
"… las condiciones del hospital son infrahumanas y sólo la voluntad y la convicción de hombres y mujeres revolucionarios hacen que funcione.
"El pinero es revolucionario y combativo, y allí está todo el mundo (pacientes, familiares, equipo médico) trabajando muy intensamente. Ya están en la capital, desde ayer a las 4 de la tarde aproximadamente, los 32 pacientes de hemodiálisis, con un acompañante y enfermeras, que llevaban 48 horas sin el tratamiento y se encontraban en buenas condiciones.
"El pinero sigue con su moral alta y feliz del trabajo de los organismos responsables y de que no ha habido una sola pérdida de vida humana ni en Pinar del Río ni en la Isla ni en Matanzas."
"Yo creo que para volver la Isla a lo que era antes va a haber que invertir mucho tiempo de trabajo y muchos recursos, como si fuera una provincia, porque ahora todo está devastado."
Con su carta, envía fotos elocuentes de la desolación; en el sobre, la silueta de la Isla de la Juventud y en ella ondeando una bandera cubana.
Los excelentes pintores que solían acompañar nuestras batallas de ideas pueden dejar constancia del episodio vivido y alentar a nuestro pueblo en su épica lucha.
Orfilio Peláez nos hablaba en Granma de un huracán ocurrido en 1846 con récord de presión mínima de 916 hectopascales, registrado por un equipo. Eso ocurrió hace 162 años, cuando no había radio, televisión, cine, Internet y otros muchos medios de comunicación, que a veces chocan unos contra otros, creando caos en las mentes.
En aquel tiempo la población de Cuba era por lo menos 12 veces menor. Con trabajo esclavo y semiesclavo, el país exportaba la mayor cantidad de azúcar y también de café durante una parte considerable de ese siglo. No existía la jubilación, el promedio de vida era muy inferior, y no se conocían casi las enfermedades de la edad madura, o la educación masiva, que tantos brazos e inteligencias demandan para su desarrollo. Los recursos naturales abundaban. Los huracanes, aunque influían mucho, no significaban una catástrofe nacional. De los cambios climáticos, bien distantes, ni siquiera se hablaba.
En el Granma de hoy martes, el propio periodista nos relata las proezas de nuestro pueblo en su batalla por la recuperación y los frutos del esfuerzo de los últimos años. Rubiera, el científico, por su parte, en el recorrido por Pinar del Río observaba minuciosamente, entre las ruinas de la instalación del Instituto de Meteorología en Paso Real de San Diego, el equipo de medir la velocidad de los vientos que marcaba 340 kilómetros de velocidad cuando fue destruido por fuertes ráfagas. Se anuncia que hoy hablará en la Mesa Redonda. Él sostiene teorías que explican lo ocurrido. Juan Varela, por otra parte, habló de los destrozos ocasionados en la mayor empresa de cultivos varios en Güira de Melena, de la provincia de La Habana, que debía producir este año alrededor de 140 000 toneladas de viandas, granos y hortalizas. Las pérdidas, a mi juicio, a precios internacionales, en horas de trabajo, productos alimenticios, equipos de cultivo y riego, combustibles y otros gastos, son millonarias en esa sola empresa.
Lo más impactante, sin embargo, por el drama humano que les correspondió abordar, fue la información suscrita por el periodista Alfonso Nacianceno y el fotógrafo Juvenal Balán: la odisea vivida por los cinco tripulantes del Langostero 100 de Batabanó, provincia de La Habana. Habían recibido la orden de regresar a puerto como todos los barcos pesqueros, a su debido tiempo. Por azar se retrasaron. Desde el sábado se perdió con ellos la comunicación cuando el huracán avanzaba rápidamente. Dos veces había dicho en reflexiones previas: "¡Suerte que tenemos una revolución! Ningún ciudadano quedará abandonado a su suerte."
Supe sobre la incomunicación con el langostero el mismo sábado, casi a medianoche. Raúl me había dado noticias de lo que sucedía; confiaba en la experiencia de los pescadores para lidiar con tormentas y ciclones. Me dijo que enviaría al amanecer los medios necesarios para localizarlos. Tan pronto amainó el tiempo comenzó la búsqueda, que llegó a reunir 36 embarcaciones, tres helicópteros y dos aviones durante casi dos días. Del barco no se veía ni rastro; encontraron sin embargo a los náufragos. Lo que cuentan es increíble; los que conocen bien el mar saben lo que significa estar interminables horas agarrados a un remo y después a una boya.
El milagro revolucionario se produjo, y los pescadores fueron rescatados.
No nos dejemos arrastrar por las ilusiones. Este huracán nos deja cien mil viviendas golpeadas en mayor o menor grado y pérdida casi total de artículos necesarios después de la tragedia, como explica en su carta Kcho.
¿Cuántas viviendas anticiclónicas, seguras, necesita Cuba? No menos de 1,5 millones de ellas para 3,5 millones de familias totales. Saquemos la cuenta del costo internacional de tales inversiones, que se corresponde con los datos que se manejan en el mundo.
Una familia en Europa debe pagar por lo menos 100 mil dólares, más intereses, por los cuales aportan 700 dólares mensuales de sus ingresos durante 15 años. Diez mil millones de dólares es el costo aproximado de cien mil casas para familias medias en los países desarrollados, que son los que determinan los precios de los productos industriales y alimenticios en el mundo. Habría que añadirle el costo de las instalaciones sociales afectadas que deben ser reconstruidas, las demás instalaciones económicas, más las requeridas para el desarrollo.
Sólo de nuestro trabajo, reitero, podrán salir los recursos. Mientras las nuevas generaciones lleven a cabo esa tarea, los hombres y mujeres que habitan esta isla requieren de la solidaridad, el valor y la combatividad mostrada por los pinareños y pineros.
El imperio atraviesa en estos momentos por una prueba difícil en la segunda mitad del año, la de su capacidad de resolver dificultades que cuestionan su tren de vida a costa de los demás pueblos. Ahora necesitan un cambio de timón.
Bush y Cheney han sido casi marginados de la campaña republicana por guerreristas e indeseables. No se discute sobre un cambio de sistema, sino sobre cómo mantenerlo con menos costo.
El imperialismo desarrollado terminará matando a todos los que intenten penetrar sin permiso dentro de su territorio para convertirse en esclavos asalariados y consumir algo. Ya lo están haciendo. Es muy grande el chovinismo y el egoísmo que el sistema crea.
Lo sabemos y continuaremos desarrollando la solidaridad, nuestro mayor recurso dentro y fuera de la patria.
Fidel Castro Ruz
Septiembre 2 de 2008
6 y 17 p.m.


El verdadero récord es no tener fallecidos
Orfilio Peláez
La racha de viento máximo de 340 kilómetros por hora registrada en la estación meteorológica de Paso Real de San Diego, en Pinar del Río, durante el cruce del huracán Gustav, constituye la más intensa medida en Cuba, pero el verdadero récord es que a pesar de esa descomunal fuerza y los cuantiosos daños producidos, no tuvimos en el país ninguna víctima fatal.
Al intervenir ayer en la Mesa Redonda Informativa, el doctor José Rubiera, jefe del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, dijo que ese extraordinario valor de 340 km/h tiene el segundo lugar dentro de la lista de los vientos más intensos medidos en el planeta, detrás de los 369, 6 kilómetros por hora reportados en una tormenta invernal en abril de 1934, en el Monte Washington, Estados Unidos, y ocupa el puesto cimero para el caso específico de los huracanes en cualquier parte del mundo.
Gustav azotó a la región occidental como huracán categoría 4 en la escala Saffir- Simpson, casi convertido en 5, pues a su paso por la costa oriental de la Isla de la Juventud un avión de reconocimiento encontró una presión mínima central de 943 hectopascal, y un viento máximo sostenido de 240 kilómetros por hora, precisó.
Al hacerlo sobre la porción centro oriental de Pinar del Río, el viento máximo sostenido fue estimado en 250 km/h, con una presión de 941 hpa. Los organismos ciclónicos categoría 5 tienen vientos máximos sostenidos superiores a los 250 km/h, y por lo general la presión atmosférica está por debajo de 920 hpa.
El especialista destacó el heroísmo de los cuatro trabajadores de la estación de Paso Real de San Diego, quienes a pesar de sufrir los embates más violentos del huracán, permanecieron todo el tiempo en sus puestos, lograron medir la intensidad del viento, y cuidaron el local y los instrumentos bajo condiciones muy difíciles.
Aclaró que no es fácil comparar un organismo con otro, y mencionó entre los más destructivos ocurridos en Cuba al huracán del 18 de octubre de 1944 (debido a su lento desplazamiento los vientos huracanados se sintieron sobre La Habana durante catorce horas), y la célebre Tormenta de San Francisco de Borja, del 10 al 11 de octubre de 1846, que produjo un valor de presión atmosférica de 916 hpa, el más bajo registrado en el país.
Rubiera recordó que estamos en el momento pico de la actividad ciclónica en la cuenca del Atlántico, de ahí la importancia de mantenerse informados sobre la trayectoria y evolución de cualquier sistema con posibilidad de influir sobre el territorio nacional.


Responden lo grupos electrógenos
Luces en medio de la destrucción

El huracán Gustav destruyó 137 torres en redes de alto voltaje


María Julia Mayoral


Pinar del Río continúa sin recibir electricidad por medio del Sistema Electroenergético Nacional (SEN). Por segunda ocasión, en apenas cuatro años, la provincia sufre un colapso de ese tipo a causa de los huracanes. Sin embargo, esta vez pudieron impedir el apagón total por más de 10 días. Los grupos electrógenos marcan la diferencia con lo ocurrido en el verano del 2004.
Hace cuatro años, el huracán Charley —aunque no pasó directamente por Pinar del Río— cortó la alimentación eléctrica al derribar 30 torres en las redes de alto voltaje que conducen la energía hacia ese extremo occidental del país. Cuando aquello fueron necesarios más de 10 días de intensa faena para restablecer servicios básicos.
Ahora los destrozos resultan muy superiores, solamente en el caso de las torres hay 137 arrasadas, la mayoría de ellas ubicadas entre los municipios de San Cristóbal y Consolación del Sur, confirma Ricardo González, dirigente de la Unión Eléctrica (UNE). No obstante, ni en los momentos más adversos, durante el paso de Gustav por tierra pinareña, dejaron de trabajar los grupos electrógenos de emergencia: un total de 597 equipos que permitieron el funcionamiento de panaderías, policlínicos, hospitales, centros de elaboración de alimentos, entre otros importantes objetivos económicos y sociales.
Apenas 48 horas después del paso del meteoro, casi el 40% de la población pinareña volvió a tener luz en sus casas, mediante pequeños sistemas eléctricos independientes alimentados por los grupos electrógenos de diesel y fuel oil. Es decir, no hubo que esperar a las grandes soluciones en el SEN, pues la generación distribuida por territorios — establecida por la Revolución Energética— ofrece la posibilidad de buscar alternativas rápidas y flexibles, destaca el especialista.
Todavía en estos momentos la situación continúa siendo muy difícil. La mayor parte de las familias (60% de los habitantes) no tiene aún electricidad en sus hogares; igual sucede en numerosos centros productivos y de servicios.
Pero si el suministro dependiera del sistema nacional, la recuperación sería mucho más lenta, pues la rehabilitación de las redes de alto voltaje llevará tiempo y cuantiosos recursos. Según opina Ricardo González, lo más costoso y complejo será restablecer los circuitos de 220 000 voltios, porque hay muchas torres destruidas y el trabajo durará meses.
Usando grupos electrógenos de diesel y fuel oil, han sido establecidos hasta ahora ocho microsistemas en Pinar del Río, entre ellos los que proporcionan corriente a fuentes de abasto de agua, así como a los municipios de Sandino, Guane, Mantua, San Juan y San Luis. La idea es ir entregando electricidad a aquellas zonas donde sea posible cerrar circuitos luego de ser restablecidas las redes de distribución, precisa el ingeniero.
Las ventajas de la Revolución Energética, señala, no solo pueden observarse en el papel de los grupos electrógenos. "Si muchas líneas eléctricas en el interior de las ciudades no se hubieran rehabilitado, hoy la cantidad de cables, postes, transformadores¼ en el piso, rotos, partidos, fuera mucho más elevada. También está siendo de gran ayuda la existencia de nuevos equipos de transporte para el movimiento de las brigadas".
Evaluaciones preliminares indican que en el occidente de Cuba, incluida la Isla de la Juventud, Gustav provocó perjuicios a la infraestructura eléctrica valorados en más de 15 millones de pesos. Además de las torres de alta tensión destruidas y el derribo de 4 500 postes, se reportan más de 530 transformadores dañados, la pérdida de unas 5 000 luminarias públicas, 38 700 aisladores y 800 toneladas de conductores que tampoco pueden ser recuperados, indica el directivo de la UNE.


Isla de la Juventud
Tras la tempestad, buena cara


ALBERTO NÚÑEZ BETANCOURT

Eso de mover una patana de 360 toneladas de peso bruto por más de dos kilómetros y llevarla tierra adentro parece ficción. Increíble si no fuera por los muchos testigos que la pueden apreciar desde la tarde del sábado, ahora inamovible al lado del río Las Casas en la ciudad de Nueva Gerona.
Estragos impresionantes como este provocaron los vientos huracanados de Gustav en la Isla de la Juventud, calculados hasta de más de 230 kilómetros por hora. El panorama físico de la segunda ínsula de nuestro archipiélago es desolador. Solo viene a arreglarlo un tanto el empuje y optimismo de sus pobladores que saben reponerse de estos golpes de la naturaleza.
Esta vez la realidad demandará más dedicación y recursos, están conscientes los 86 000 habitantes del Municipio Especial. A juzgar por los efectos visibles y lo que cuentan muchas personas este ha sido el fenómeno meteorológico más contundente en los últimos 50 años. Así tendrá que ser la respuesta.
Por los alrededores del reparto Sierra Caballo, sin casa o solo con parte de ella, encontramos a las hermanas Reyna y Virgen Torreblanca, quienes aseguran que esta vez el mar se excedió en altura y longitud.
Ante el dramatismo vivido asombra el aplomo mostrado por los vecinos del citado lugar, unos al tanto de otros para socorrer, brindar cobija, compartir lo que hubiera en los hogares. Juana Galván, Magalys Romero y Jorge Martín se cuentan entre quienes ofrecieron su casa a las familias damnificadas. Una operación para preservar vidas y bienes desarrollaron los pineros en los cuarenta y tantos minutos de tregua que permitió el paso del ojo del huracán por esa zona.
Pasado ese tiempo, aproximadamente a las tres de la tarde, un segundo embate fue demoledor, asegura Florentino Toirac, entonces en la calle porque la urgencia de su trabajo se lo exigía.
"Apenas se veía, la lluvia estaba pulverizada y junto al fuerte viento formó una nube blanca", nos narra ahora.
Justamente el receso del ciclón fue aprovechado por el doctor Yosvani Tamayo, director del hospital clínico quirúrgico Héroes del Baire, para sumar, a los galenos de guardia, a los colegas de franco ese día. Entre todos hicieron del centro una unidad de urgencia, con el pasillo central devenido área de hospitalización para asistir a las decenas de pacientes lesionados por el azote de Gustav, al tiempo que enfrentaban los daños en la estructura del inmueble (la unidad quirúrgica quedó con dos salones de operación de los cuatro que disponía). Los pacientes requeridos de hemodiálisis y otras atenciones especializadas fueron trasladados oportunamente a la capital.
Trabajo en grande e ininterrumpido en múltiples frentes espera en lo adelante a pineros y a cuanto cubano llegue allí en gesto solidario. Los del campo intentan recuperar los productos posibles, en las calles el restablecimiento de la higiene y la limpieza se vuelve prioridad. Al aeropuerto Rafael Cabrera arriba con frecuencia ayuda, sobre todo alimentaria, de la Isla grande.
Y hasta el centro urbano han llegado también el teniente coronel Misael Medina y sus muchachos de la unidad técnica ingeniera del MINFAR, quienes motosierras en mano avanzan en la poda de árboles derribados.
Al final de la tarde de ayer en dos o tres sitios de Nueva Gerona la electricidad ya era realidad, mientras el servicio telefónico efectivo en un 50%, .Son solo augurios del rápido empeño puesto por los pineros para derrotar tanta adversidad, frente a la cual alguien repitió la frase del trovador escrita hace años, también en días singulares: "nadie se va a morir menos ahora".


Las estrellas desde fuera de la casa


Joel Mayor Lorán


Mirar las estrellas no siempre es algo fascinante; puede ser muy triste para quien no tiene más techo que el cielo, porque un ciclón le ha llevado la cubierta de su hogar. Pero en la noche del lunes, en el municipio pinareño de La Palma, con la entrega de tejas de fibrocemento a los damnificados, se iniciaron los trabajos para dejar al firmamento fuera de la casa.
Desde la fábrica de asbesto cemento de Artemisa, en La Habana, partió la caravana de nueve rastras de la Unidad de Transportación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, con la preciada carga.
El sentimiento de solidaridad y compromiso brota por cada rincón del archipiélago. Igualmente los choferes se desprenden de los horarios habituales y el tiempo libre; ahora lo más importante es ayudar a los que han sido más duramente azotados.
Cuando el general de división Orlando Almaguel, jefe de la jefatura de Logística de las FAR, les plantea la misión, parten rumbo a La Palma. Atrás quedarán más de 160 kilómetros; curvas y carreteras estrechas donde tendrán que maniobrar con sumo cuidado, pues hay árboles, arbustos, ramas, postes y tendido eléctrico sobre el asfalto, en medio de la noche, que dificultan el paso de los grandes camiones.
Sin embargo, el que arribaran de madrugada no disminuyó un ápice el júbilo de los palmeros. Cada rastra llevó un poco de felicidad a un sitio distinto del municipio vueltabajero. A la 1:30 a.m. una de ellas sorteó la estrechez del espacio entre casas y edificios para entrar a la circunscripción 40, justo donde los pobladores esperaban.
La intención era esa: prescindir de intermediarios o almacenes donde los recursos demoraran en llegar a manos de quienes están urgidos de estos. Listos para descargar cuanto el Estado les enviaba, de las casas salieron hombres, mujeres, jóvenes y viejos; unos subieron al camión mientras los demás recibían las tejas desde abajo.
Estaban desesperados, pero sin dejar de confiar ni por un momento en la Revolución. ¿Ya ve? El sábado pasó el ciclón y ya hoy lunes tenemos la respuesta, manifiesta Lidia María Rodríguez, la delegada.
A mí me sorprendió la hora; ya pensaba que llegarían a la mañana siguiente, afirma Iván Fernández, a quien Gustav le dejó la casa completamente descubierta. "Solo sabía que íbamos a salir de esto. No es la primera vez que la Revolución demuestra cómo se preocupa por todos. Así ha sembrado confianza en nosotros".
El ajetreo no cesa. En un abrir y cerrar de ojos, el camión está casi vacío. A Mileibis Fernández se le ve ir de un lado a otro. Tan pronto coloca una teja va en busca de la próxima.
"Pasamos los vientos fuertes en una casa de placa. Cuando pudimos salir y lo vi todo destruido, lleno de escombros, las cosas mojadas… Me eché a llorar. No pensé que la solución demoraría, pero tampoco que fuera tan rápido. Estoy muy contenta y, por supuesto, agradecida".
De acuerdo con el anhelo, la disposición y solidaridad de los vecinos del lugar, es muy probable que después del siguiente amanecer la vista de un cielo estrellado vuelva a ser un bello espectáculo para contemplar ¼ no precisamente desde el interior de sus casas.


-- JULIO CONCEPCION GONZALEZ

PRIMER SECRETARIO OFICINA DE PRENSA

EMBAJADA DE CUBA REPUBLICA DOMINICANA


Cinco cubanos antiterroristas llevan ya 9 años encarcelados, mientras un terrorista confeso, Luis Posada Carriles, es puesto en libertad.