
Para el honor, Medalla de Oro
Si se hace una estadística sobre el número de instalaciones, campos deportivos y equipamientos sofisticados por millón de habitantes que acabamos de ver en los últimos Juegos Olímpicos: piscinas de natación, de clavados y de polo acuático; suelos artificiales para competencias de campo y pista, hockey sobre césped; instalaciones para básquet, para voleibol; de aguas rápidas para kayak; velódromos para bicicletas de velocidad, polígonos de tiro, etcétera, etcétera, podría afirmarse que no están al alcance del 80 por ciento de los países representados en Beijing, equivalente a miles de millones de personas que habitan el planeta. China, inmenso y milenario país de más de 1,200 millones de habitantes, invirtió 40 mil millones de dólares en las instalaciones olímpicas y aún requerirá tiempo para satisfacer las necesidades deportivas de una sociedad en pleno desarrollo.
Si se suman las personas que habitan India, Indonesia, Bangladesh, Pakistán, Vietnam, Filipinas y otros, aparte de los casi 900 millones de africanos y más de 550 millones de latinoamericanos, podrá tenerse una idea de las personas que en el mundo carecen de tales instalaciones deportivas.
Es a la luz de estas realidades que debemos analizar las noticias que giraron alrededor de los Juegos Olímpicos de Beijing.
El mundo disfrutaba de la Olimpiada porque la necesitábamos, porque deseábamos ver las sonrisas y las emociones de los atletas participantes, y en especial de los primeros lugares, que recibían el premio a su constancia y disciplina.
¿A cuál de ellos podría culparse de las colosales desigualdades del planeta en que nos tocó vivir? ¡Cómo olvidar, por otro lado, el hambre, la subnutrición, la ausencia de escuelas y maestros, hospitales, médicos, medicamentos y medios elementales de vida que padece el mundo!
Sabemos lo que evidentemente desean aquellos que saquean y explotan el planeta que habitamos. ¿Por qué desataron la violencia y agudizaron los peligros de guerra el mismo día que se iniciaron los Juegos Olímpicos? Estos acaban de transcurrir en apenas 16 días.
Ahora, cuando ya pasó el efecto de la anestesia, el mundo vuelve a sus angustiosos y crecientes problemas.
Días atrás escribí sobre nuestro deporte. Venía denunciando desde hace rato las repugnantes acciones mercenarias contra esa actividad revolucionaria y en defensa del valor y el honor de nuestros atletas.
Mientras transcurrían las competencias, meditaba sobre estas cuestiones. Tal vez no habría tomado tan rápido la decisión de escribir algo sobre el tema si no se hubiese producido el incidente del atleta cubano de taekwondo Ángel Valodia Matos —campeón olímpico hace 8 años en Sydney— cuya madre murió cuando competía y ganaba la medalla de oro a 20 mil kilómetros de su patria. Asombrado por una decisión que le pareció totalmente injusta, protestó y lanzó una patada contra el árbitro. A su propio entrenador lo habían tratado de comprar, estaba predispuesto e indignado. No pudo contenerse.
El atleta acostumbraba enfrentar valientemente las lesiones que suelen ser frecuentes en el taekwondo. El árbitro le suspendió el combate cuando estaba ganando tres a dos. No fue el único caso. Es muy grande el poder del árbitro en ese tipo de competencias y ninguno el de los atletas. A los dos cubanos, taekwondoca y entrenador, les fue prohibida la participación de por vida en competencias internacionales.
Vi cuando los jueces les robaron descaradamente las peleas a dos boxeadores cubanos en la semifinales. Los nuestros combatieron con dignidad y valentía; atacaban constantemente. Tenían esperanzas de ganar, a pesar de los jueces; pero fue inútil: estaban condenados de antemano. No vi la de Correa, al que también se la arrebataron.
No estoy obligado a guardar silencio con la mafia. Esta se las ha arreglado para burlar las reglas del Comité Olímpico. Fue criminal lo que hicieron con los jóvenes de nuestro equipo de boxeo para complementar el trabajo de los que se dedican a robar atletas del Tercer Mundo. En su ensañamiento, dejaron a Cuba sin una sola medalla de oro olímpica en esa disciplina.
Cuba jamás ha comprado a un atleta o a un árbitro. Hay deportes donde el arbitraje está muy corrompido y nuestros atletas luchan contra el adversario y el árbitro. Antes el boxeo cubano, reconocido internacionalmente por su prestigio, ha tenido que enfrentarse a los intentos de soborno y corrupción para arrancarle a dentelladas las medallas de oro al país comprando boxeadores altamente entrenados y curtidos, como tratan de hacer con peloteros u otros destacados deportistas.
Los atletas cubanos que compitieron en Beijing y en vez de oro trajeron plata, bronce o un lugar destacado en las competencias, tienen un enorme mérito como representantes del deporte amateur que dio origen al resurgimiento del movimiento olímpico. Son ejemplos insuperables en el mundo.
¡Con qué dignidad compitieron!
El profesionalismo fue introducido en las Olimpiadas por intereses comerciales, que convirtieron al deporte y a los deportistas, como hemos dicho, en simples mercancías.
Fue ejemplar la conducta del equipo olímpico de Cuba en la pelota. Dos veces derrotaron en Beijing a la selección de Estados Unidos, el país que inventó ese deporte que por intereses de las grandes empresas comerciales fue expulsado de las Olimpiadas. El 2008 fue por ahora su último año de participación olímpica.
El partido final frente a Corea del Sur fue conceptuado como el más tenso y extraordinario que se haya efectuado en una Olimpiada. Se decidió en el último inning con tres cubanos en base y un out.
Los peloteros profesionales adversarios eran como máquinas diseñadas para batear; su pitcher, un zurdo de velocidad, bolas variadas y precisión exacta. Se trataba de un equipo excelente. Los cubanos no practican el deporte como profesión lucrativa; son educados, como todos nuestros atletas, para servir a su país. De no ser así, la Patria, pequeña en tamaño y con limitados recursos, los perdería para siempre. No es posible calcular siquiera el valor de los servicios recreativos y educativos que a lo largo de su vida prestan a la nación, en todas las provincias e Isla de la Juventud.
En el voleibol, el equipo propinó una derrota a la selección norteamericana en la fase eliminatoria, viniendo en ascenso desde lo último de la parte baja de una escalera de más de 50 peldaños. Una hazaña que, aunque regresen sin medallas, pasará a la historia.
Mijaín ganó con orgullo, en difícil prueba con un rival ruso, la primera medalla de oro para Cuba.
Dayron Robles ganó el oro con amplio margen. La lluvia empapó la flamante pista. Sin la humedad que aún restaba, hubiera podido romper fácilmente el récord olímpico, además del mundial que había impuesto semanas antes en el difícil y milimétrico evento de los 110 metros con vallas. Es un atleta disciplinado y tenaz con 21 años y nervios de acero.
Yoanka González ganó la primera medalla cubana de ciclismo en una Olimpiada.
Leonel Suárez, que obtuvo en decatlón medalla de bronce, cumplirá 21 años en septiembre. Los resultados alcanzados en cada uno de los diez eventos de su casi inaccesible deporte impresionan.
Son tantos los atletas con grandes méritos, hombres y mujeres, que no se pueden enumerar aquí, pero que es imposible olvidarlos.
Más de 150 atletas de nuestra pequeña isla participaron en la Olimpiada de 2008 y dieron la batalla en 16 de los 28 deportes en que allí se compitió.
Nuestro país no practica el chovinismo ni comercia con el deporte, que es tan sagrado como la educación y la salud del pueblo; practica, en cambio, la solidaridad. Hace años creó una Escuela Formadora de Profesores de Educación Física y Deportes, con capacidad para más de 1,500 alumnos del Tercer Mundo. Con ese mismo espíritu solidario celebra el triunfo de los velocistas jamaicanos, que obtuvieron 6 medallas de oro; del saltador panameño con oro; del boxeador dominicano con igual título, o el de las voleibolistas brasileñas que vencieron arrolladoramente al equipo de Estados Unidos y ganaron la primacía.
Por otro lado, miles de instructores deportivos cubanos han cooperado con países del Tercer Mundo.
Estos méritos de nuestro deporte no nos eximen en lo más mínimo de responsabilidades presentes y futuras. En las competencias deportivas mundiales, por las causas señaladas, se ha producido un salto de nivel. No vivimos hoy las mismas circunstancias de la época en que llegamos a ocupar relativamente pronto el primer lugar del mundo en medallas de oro por habitante, y por supuesto que eso no volverá a repetirse.
Constituimos alrededor del 0,07% de la población mundial. No podemos ser fuertes en todos los deportes como Estados Unidos, que posee por lo menos 30 veces más población. Nunca podríamos disponer ni del 1% de las instalaciones y equipos de diversa índole, ni de los climas variados de que ellos disponen. Otro tanto ocurre con el resto del mundo rico, que posee por lo menos dos veces el número de habitantes de Estados Unidos. Esos países suman alrededor de mil millones.
El hecho de que participen más naciones y las competencias sean más duras es en parte una victoria del ejemplo de Cuba. Pero nos hemos dormido sobre los laureles. Seamos honestos y reconozcámoslo todos. No importa lo que digan nuestros enemigos. Seamos serios. Revisemos cada disciplina, cada recurso humano y material que dedicamos al deporte. Debemos ser profundos en los análisis, aplicar nuevas ideas, conceptos y conocimientos. Distinguir entre lo que se hace por la salud de los ciudadanos y lo que se hace por la necesidad de competir y divulgar este instrumento de bienestar y de salud. Podemos no competir fuera del país y el mundo no se acabaría por eso. Pienso que lo mejor es competir dentro y fuera, enfrentarnos a todas las dificultades y hacer un uso mejor de todos los recursos humanos y materiales disponibles.
Preparémonos para importantes batallas futuras. No nos dejemos engatusar por las sonrisas de Londres. Allí habrá chovinismo europeo, corrupción arbitral, compra de músculos y cerebros, costo impagable y una fuerte dosis de racismo.
Ni siquiera soñar que Londres alcanzará el grado de seguridad, disciplina y entusiasmo que logró Beijing. Una cosa es segura: habrá un gobierno conservador y tal vez menos belicoso que el actual.
No olvidemos la honradez, honestidad y prestigio profesional de que gozan nuestros árbitros internacionales y los cooperantes deportivos.
Para nuestro atleta de taekwondo y su entrenador, nuestra total solidaridad. Para los que regresan hoy, el aplauso de todo el pueblo.
Recibamos a nuestros deportistas olímpicos en todos los rincones del país. Resaltemos su dignidad y sus méritos. Hagamos por ellos lo que esté a nuestro alcance.
¡Para el honor, Medalla de Oro!
Fidel Castro Ruz
Agosto 24 de 2008
9:05 p.m.
El ALBA fue una inspiración, luego un proyecto, hoy es una esperanza
Discurso del vicepresidente del Consejo de Estado, Carlos Lage Dávila, con motivo de la adhesión de Honduras al ALBA
Presidente Hugo Chávez, Comandante llanero, batallador infatigable de la justicia y la solidaridad.
Presidente Evo Morales, indiscutible líder de los indios de América, exponente máximo de lo más puro del noble pueblo boliviano.
Presidente Guerrillero Daniel Ortega, no has dejado un solo momento de estar al lado de la Revolución cubana.
Respetado y apreciado Presidente de Honduras, José Manuel Zelaya.
Delegaciones aquí presentes.
Pueblo hondureño.
Compatriotas de la Gran Patria Latinoamericana.
En 1878 luego de diez años de heroica lucha sin poder conseguir el sueño de la independencia de Cuba, los patriotas cubanos se dispersaron por el Caribe, Centroamérica y otras naciones. Para muchos y para los más brillantes jefes de aquella epopeya, Honduras fue Patria, hogar, remanso. Aquí encontraron aliento, apoyo, amistad, amor.
Los cubanos fueron aquí obreros, intelectuales, destacados profesionales, funcionarios públicos, jefes militares.
Gómez y Maceo, los más brillantes jefes de aquella guerra, vivieron en esta tierra que los acogió como hijos; aquí dieron calor a sus familias, sellaron su amistad, conspiraron y soñaron juntos por la independencia de Cuba.
El primer plan para regresar a la Patria, retomar las armas y reiniciar la lucha, ideas que Gómez y Maceo nunca abandonaron, fue elaborado por ellos aquí en suelo hondureño y pasó a la historia como el Plan de San Pedro Sula.
Antonio Maceo, el más conocido jefe militar cubano, fue en Honduras Jefe de la Comandancia Militar de Tegucigalpa, Comandante de los puertos de Puerto Cortés y Omoa, y General de División del Ejército hondureño.
Maceo había sido un joven arriero que con 23 años se unió a las luchas por la independencia y transcurrido un año, por méritos de guerra ostentaba el grado de Teniente Coronel. Al morir 28 años después tenía 26 heridas de balas en su cuerpo. De él Martí había dicho que tenía "tanta fuerza en la mente como en el brazo".
Aquí en Honduras, Maceo escribió una frase que ha trascendido a todas las generaciones de cubanos: "Quien intente apoderarse de Cuba, recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre si no perece en la lucha".
Y en carta de despedida del pueblo hondureño sentenció: "La Patria soberana y libre es mi único deseo, no tengo otra aspiración".
Al hermano pueblo de Honduras expresamos hoy nuestros más sinceros sentimientos de amistad, cariño y fraternidad, que vienen de aquellos no tan lejanos años.
Hoy 394 trabajadores cubanos de la salud, de la educación y de otros sectores, viven y trabajan aquí entre ustedes, haciendo latir sus corazones junto al de ustedes. Porque "la fraternidad —nos enseñó Martí— no es una concesión, es un deber".
LA SOLIDARIDAD HACE CRECER
Hace crecer brindar solidaridad, por modesta que sea, y le damos las gracias al pueblo hondureño por esta oportunidad. Cuando recupera la sonrisa un niño hondureño, cuando una vida es salvada, cuando la Mosquitia hondureña no teme a la muerte, porque en su Hospital hondureños y cubanos luchan por la vida, cuando médicos cubanos se sumergen en las entrañas de Honduras y llegan hasta la etnia Tawahka, cuando un hondureño descubre las letras y el saber, sentimos que somos hermanos y que vale la pena vivir y luchar.
En tres centros oftalmológicos 24 541 hondureños han sido operados y han dejado ya las tinieblas; 332 médicos y trabajadores de la salud en las zonas más intrincadas de todos los departamentos, andan mochila al hombro devolviendo salud y sembrando esperanzas.
Seiscientos cincuenta jóvenes hondureños se han graduado en Cuba y 853 estudian hoy en universidades cubanas, de ellos 555 la carrera de Medicina, y no para hacerse ricos del dolor ajeno, sino para ir allí donde esté el dolor, a compartirlo, a mitigarlo, a sufrirlo, porque la medicina más que una profesión, es un sacerdocio.
Para el médico del ALBA el enfermo no es un cliente, es un paciente, el enfermo no es su modo de vida, sino su razón de vivir. El nuevo médico no gana dinero, gana vidas y es, también, un educador moral y social con el ejemplo de su propia vida.
Los proyectos del ALBA alentarán al contingente cubano de médicos y trabajadores de la salud, permitirán duplicar los trabajadores de la educación para extender el programa de alfabetización a todo el país y que en poco más de un año no quede en Honduras un solo analfabeto.
¿Se trata de ayuda? No, no es ayuda; ¿se trata de servicios que deben ser remunerados? No, no deben ser remunerados.
Entre los patriotas cubanos que aquí vinieron a vivir después de 1878, estuvo el Dr. Eusebio Hernández, que aceptó ser Director del Hospital de Tegucigalpa y Profesor de la Escuela de Medicina de esta ciudad con una sola condición: la de no recibir remuneración alguna y así con esa única condición, la de no recibir recompensa material alguna, es que viven y trabajan aquí los médicos cubanos, los maestros cubanos.
Y es que el ser humano es capaz de atesorar los más altos grados de generosidad, nobleza, bondad y solidaridad, que puedan imaginarse.
Creemos en esos valores y en esos sentimientos y en ellos se sustenta el ALBA, la Alternativa Bolivariana para los pueblos de Nuestra América.
El ALBA fue una inspiración, luego un proyecto, hoy es una esperanza.
La inspiración fue de Chávez, el proyecto de Chávez y Fidel, la esperanza de todos nosotros.
UN VERDADERO MODELO
El ALBA es el verdadero modelo de integración latinoamericana.
Integración de los pueblos, no solo de los mercados, el ALBA es complementariedad, no competitividad, promueve la solidaridad, y rechaza los estrechos egoísmos nacionales, es comprensión de las diferencias y atención diferenciada a los más vulnerables.
El ALBA es situar al hombre como destino y razón de todos los empeños y no víctima del mercado, la avaricia y la ambición; el ALBA no necesitará pactos militares, porque el ALBA es un juramento de hermandad.
Hoy podemos hablar no solo de las ideas que sostienen el ALBA, sino ya también de proyectos concretos y realizaciones palpables.
· Más de un 1 300 000 latinoamericanos han sido operados y han recuperado la visión. El libre mercado los había condenado a la oscuridad.
· 3 250 000 latinoamericanos han sido alfabetizados.
· 6 693 médicos ya graduados y más de 40 000 médicos en formación.
· 125 000 barriles diarios de petróleo destinados a 13 países en condiciones altamente preferenciales.
· ALBA-Alimentos, Banco del ALBA, Empresas Grannacionales, en proceso de formación.
Algo debe decirse porque como dijo Martí "se ha de vivir y morir abrazado a la verdad".
El ALBA ha sido posible gracias a la Revolución Bolivariana y a su Presidente, Hugo Chávez.
Nuestra América, la de Bolívar, la de Martí, la de Fidel, la del Bravo a la Patagonia, es hoy removida en sus cimientos por vientos de esperanza y de justicia.
Que no nos sorprenda dormidos, este nuevo amanecer.
Compañeras y compañeros:
Por más de 30 años, desde los primeros días de la Revolución triunfante hubo silencio político entre Cuba y Honduras. Sin embargo las voces de nuestros pueblos no pudieron ser silenciadas por los acólitos del imperio, ni pudieron ser desatados los lazos históricos de hermandad y fraternidad.
Nuestros pueblos y gobiernos se unieron en un abrazo solidario cuando usted, Presidente José Manuel Zelaya Rosales, visitó La Habana en octubre del 2007.
Reciba como recuerdo de este día histórico en el bregar común por la unidad latinoamericana, este cuadro del General Antonio Maceo, vistiendo el uniforme del Ejército de Honduras.
Muchas gracias.
La Fundación Nacional Cubanoamericana (FNCA) y el tráfico de indocumentados
Hedelberto López Blanch
El millonario negocio del tráfico de cubanos hacia México y la Florida se ha convertido en una operación superpeligrosa que desde hace varios años controlan las bandas mafiosas cubanoamericanas asentadas en territorios estadounidenses y mexicanos.
Amparados en la Ley de Ajuste Cubano, los que lleguen a Estados Unidos por cualquier vía tienen derecho a su legalización en ese territorio, mientras simultáneamente ese país incumple con el otorgamiento de las 20 000 visas acordadas con la nación caribeña.
Ningún otro ciudadano del mundo es aceptado de esa forma en el gigante del Norte, que cuenta con millones de inmigrantes ilegales, los cuales son muchas veces cazados como animales, enviados a las cárceles o expulsados hacia sus países de origen.
Aquellas personas que se obsesionan con los cantos de sirena del capitalismo, se exponen a numerosos peligros que en muchas ocasiones han concluido con la muerte de uno o varios de los que se lanzan a la aventura sin pensar en las consecuencias.
Las mafias cubanoamericanas de contrabandistas están programadas para cometer cualquier acto de salvajismo y de menosprecio a las vidas ajenas con tal de cobrar las sumas pactadas (entre 10 000 y 15 000 dólares por persona) o de impedir ser apresadas en las furtivas acciones.
Varios hechos recientes atestiguan esa agresividad. El pasado lunes 16 de junio, los tripulantes de una embarcación pirata, descubiertos por tropas guardafronteras cubanas, embistieron a un pequeño bote con 20 personas a bordo, las cuales trataban de alcanzar la lancha de traficantes para salir clandestinamente del país.
Con el mayor desprecio por la vida humana, los traficantes arremetieron contra la embarcación y la hundieron para obligar a los miembros de la lancha guardafronteras a acudir al salvamento de los náufragos. El resultado fue un menor de 11 años y una joven de 20 fallecidos. Los demás resultaron rescatados. Según declaraciones de los involucrados en el hecho, sus familiares en Miami debían pagar 10 000 dólares por cada uno por ser trasladados a México y de ahí llevarlos a la frontera con Estados Unidos donde pedirían "asilo político".
Uno de ellos, Ramón Díaz Granado que salvó la vida milagrosamente, informó que varias veces había visitado la oficina de Intereses en La Habana (SINA) para solicitar visa con el objetivo de ver a sus tres hijos, quienes radican en Estados Unidos, y se la negaron. En su desespero aceptó la propuesta de viajar ilegalmente.
Días antes de este suceso, el 12 de junio, 33 cubanos y 4 centroamericanos indocumentados que estaban detenidos por autoridades mexicanas y que eran trasladados de Chiapas a Quintana Roo, en un autobús custodiado por el Instituto Nacional de Migración (INM) fueron interceptados en el camino por varias camionetas con hombres armados, que los secuestraron.
El diario mexicano Por Esto denunció que en el rapto estaban involucrados "integrantes del cartel de Miami que opera en los Estados mexicanos de Yucatán, Quintana Roo y Tabasco" y que los "33 cubanos representaban 330 000 dólares que ya habían sido cobrados desde antes de su arribo a costas mexicanas".
El periódico colombiano El Tiempo divulgó el 3 de julio una extensa información donde explicaba que mafias organizadas llevan a los cubanos en lanchas desde la Isla a México y luego los introducen en Estados Unidos por las mismas rutas del narcotráfico.
CRECIENTE NEGOCIO
De esa forma, las playas de los estados mexicanos de Quintana Roo y Yucatán son el punto de partida del millonario y creciente negocio que deja ganancias de por lo menos 80 millones de dólares anuales.
En al menos cinco ciudades de la frontera sur de México, afirma El Tiempo, existen organizaciones dedicadas al tráfico de indocumentados que comercian cada semana con personas nacidas en la Isla que quieren llegar a Estados Unidos. Los inmigrantes ilegales llegan por tres vías, afirma la publicación. Unos son recogidos directamente en Cuba con lanchas rápidas que los transportan hasta las costas mexicanas; otros llegan por tierra desde Belice y Guatemala, y un tercer grupo lo hace por avión.
Por su parte, el diario mexicano El Universal asegura que cerca de 100 cubanos arriban cada mes al Distrito Federal por vía aérea procedentes de países del centro y sur de América Latina, y se sabe que con la ayuda de algunos miembros de la seguridad del aeropuerto capitalino pasan sin problemas de la zona de vuelos internacionales a la de nacionales, donde no hay controles.
Pero el acaudalado negocio provocó la guerra entre las mafias para apoderarse de ese control y comenzaron los asesinatos y venganzas entre ellos. Desde marzo del 2006 hasta junio del 2007, más de siete cabecillas cubanoamericanos vinculados a la FNCA fueron asesinados en México por los propios miembros de la Fundación o por narcotraficantes mexicanos que disputan el negocio de los indocumentados.
Varios periódicos han denunciado que en este peligroso tráfico humano participan la FNCA y bandas mexicanas, como El Cartel del Golfo y su brazo operativo Los Zetas; Los Amigos de Patricio, y La Comitiva, integrada por cinco grupos entre los que se cuenta el de Sinaloa, uno de las más peligrosos.
Una de las primeras venganzas fue la del cubanoamericano Alfredo Barceló Escalona, registrada en octubre del 2006 en la cantina El Ciclón, ubicada en el centro de la ciudad. Después en septiembre del 2007 le siguió la de Maximiliano Reyna Molas, alias Richard Agüero, acribillado en el estacionamiento del mercado de artesanías Coral Negro en la zona hotelera de Cancún; tres meses después, su hermano, Juan Carlos, fue emboscado por un comando armado y también murió.
En el 2008 han sido ametrallados en plena vía pública, entre otros miembros y jefes mafiosos, los cubanoamericanos Luis Lázaro Lara Morejón, Manuel Duarte Díaz (a) "El Many", y Humberto Febles Santana, conocido por Hube o Humbertico.
Este último era reconocido como el líder de la mafia cubanoamericana en el sureste de México. Entre sus fechorías se cuenta la de secuestrar a empresarios y cubanos llegados de la Isla o radicados en Yucatán y Quintana Roo. Bajo la modalidad del "secuestro Express", el mafioso gestó un clima de miedo entre los familiares que sacan a los ilegales desde Cuba con la promesa de darles el llamado "sueño americano".
De esa forma retenía a algunos antillanos cuyos familiares contaban con respaldo económico en Miami o en puntos de México como Cancún, Mérida y el Distrito Federal. Febles y su grupo secuestraban a estas personas y hacían llegar el mensaje con solicitudes de hasta un millón de dólares a cambio de la vida de sus víctimas.
De acuerdo con datos extraoficiales, en los últimos tres meses en Cancún y Mérida, se documentaron 17 personas secuestradas por las que los integrantes de la mafia cubanoamericana han cobrado millonarias sumas que les permiten abrir diferentes negocios en diversas ciudades de la península. Otros que no tienen dinero para pagar el cómputo del viaje, los ponen a repartir drogas al menudeo y a las mujeres a ejercer la prostitución hasta que logren sufragar el gasto.
Por Esto señaló en una de sus numerosas investigaciones que Humberto había ordenado una limpia de cubanos en Yucatán y Quintana Roo, que cobró la vida de varios miembros pertenecientes también a la FNCA con sede en Miami.
VÍNCULOS ENTRE MAFIAS
Más tarde, el diario La Jornada reafirmó esa relación al puntualizar que fuentes cercanas a una indagación federal comunicaron que los fiscales mexicanos tenían información que vincula a la FNCA con el Cartel del Golfo, uno de los más poderosos en México, así como una red de asesinos a sueldo conocida como los Zetas.
El diario, en su edición del 24 de junio indicó que sus fuentes aseguraban que dos hombres detenidos en México —Nairobi Claro y Noriel Veloz— dijeron a los investigadores que pertenecían a la FNCA. Los informantes también indicaron que el dinero que Claro y Veloz recibían de los inmigrantes cubanos se usaba, entre otros fines, para sobornar a las autoridades mexicanas, comprar documentos falsos de inmigración, pagar a los Zetas del Cartel del Golfo y garantizar así la protección de los inmigrantes mientras cruzan la frontera con Estados Unidos.
Para tratar de amainar las abundantes acusaciones contra la Fundación, el presidente de la FNCA Francisco "Pepe" Hernández negó las denuncias de los periódicos mexicanos y colombianos que relacionan a esa organización con carteles de tráfico de drogas y contrabando de inmigrantes.
Pero a este Pepe nadie le cree, pues está cansado de mentir para encubrir sus innumerables acciones terroristas contra Cuba; entre ellas, la de tratar de asesinar al líder cubano Fidel Castro como se apreció, por ejemplo, en la Cumbre Iberoamericana efectuada en Isla Margarita mediante la utilización de un grupo armado a quien este sujeto entregó un potente fusil con mira telescópica.
Según las pesquisas de la Procuraduría General de la República (PGR), cerca de tres decenas de cubanoamericanos con residencia en la Florida forman parte del grupo dedicado desde hace cuatro años a este contrabando. El Gremio Empresarial de México (Copamex) señaló que en el negocio también intervienen redes dedicadas al tráfico de drogas, trata de blancas, lavado de dinero y contrabando de mercancías.
Para redondear las relaciones de la FNCA con los carteles mexicanos y el tráfico de cubanos, recientemente fue detenido en Isla Mujeres, Handy Cardentey Lemus, sindicado por las autoridades federales como el enlace y pieza clave de la mafia cubanoamericana entre Miami y la Península de Yucatán. Sus arribos a Progreso e Islas Mujeres, en una embarcación de lujo, se hicieron frecuentes a partir de las pugnas entre los grupos dirigidos por Manuel Duarte Díaz y Humberto Febles Santana.
En conclusión, las causas fundamentales de este peligroso negocio a través de las aguas del Golfo donde algunos "pasajeros inoportunos" han sido lanzados y abandonados en el mar por los traficantes, se deben a la negación de visas a cubanos por parte del gobierno norteamericano, a la impunidad con la que operan esos grupos en México y a la Ley de Ajuste Cubano (pies secos, pies mojados).
Para bien de muchas personas, resulta imperioso erradicar este negocio.
Si se hace una estadística sobre el número de instalaciones, campos deportivos y equipamientos sofisticados por millón de habitantes que acabamos de ver en los últimos Juegos Olímpicos: piscinas de natación, de clavados y de polo acuático; suelos artificiales para competencias de campo y pista, hockey sobre césped; instalaciones para básquet, para voleibol; de aguas rápidas para kayak; velódromos para bicicletas de velocidad, polígonos de tiro, etcétera, etcétera, podría afirmarse que no están al alcance del 80 por ciento de los países representados en Beijing, equivalente a miles de millones de personas que habitan el planeta. China, inmenso y milenario país de más de 1,200 millones de habitantes, invirtió 40 mil millones de dólares en las instalaciones olímpicas y aún requerirá tiempo para satisfacer las necesidades deportivas de una sociedad en pleno desarrollo.
Si se suman las personas que habitan India, Indonesia, Bangladesh, Pakistán, Vietnam, Filipinas y otros, aparte de los casi 900 millones de africanos y más de 550 millones de latinoamericanos, podrá tenerse una idea de las personas que en el mundo carecen de tales instalaciones deportivas.
Es a la luz de estas realidades que debemos analizar las noticias que giraron alrededor de los Juegos Olímpicos de Beijing.
El mundo disfrutaba de la Olimpiada porque la necesitábamos, porque deseábamos ver las sonrisas y las emociones de los atletas participantes, y en especial de los primeros lugares, que recibían el premio a su constancia y disciplina.
¿A cuál de ellos podría culparse de las colosales desigualdades del planeta en que nos tocó vivir? ¡Cómo olvidar, por otro lado, el hambre, la subnutrición, la ausencia de escuelas y maestros, hospitales, médicos, medicamentos y medios elementales de vida que padece el mundo!
Sabemos lo que evidentemente desean aquellos que saquean y explotan el planeta que habitamos. ¿Por qué desataron la violencia y agudizaron los peligros de guerra el mismo día que se iniciaron los Juegos Olímpicos? Estos acaban de transcurrir en apenas 16 días.
Ahora, cuando ya pasó el efecto de la anestesia, el mundo vuelve a sus angustiosos y crecientes problemas.
Días atrás escribí sobre nuestro deporte. Venía denunciando desde hace rato las repugnantes acciones mercenarias contra esa actividad revolucionaria y en defensa del valor y el honor de nuestros atletas.
Mientras transcurrían las competencias, meditaba sobre estas cuestiones. Tal vez no habría tomado tan rápido la decisión de escribir algo sobre el tema si no se hubiese producido el incidente del atleta cubano de taekwondo Ángel Valodia Matos —campeón olímpico hace 8 años en Sydney— cuya madre murió cuando competía y ganaba la medalla de oro a 20 mil kilómetros de su patria. Asombrado por una decisión que le pareció totalmente injusta, protestó y lanzó una patada contra el árbitro. A su propio entrenador lo habían tratado de comprar, estaba predispuesto e indignado. No pudo contenerse.
El atleta acostumbraba enfrentar valientemente las lesiones que suelen ser frecuentes en el taekwondo. El árbitro le suspendió el combate cuando estaba ganando tres a dos. No fue el único caso. Es muy grande el poder del árbitro en ese tipo de competencias y ninguno el de los atletas. A los dos cubanos, taekwondoca y entrenador, les fue prohibida la participación de por vida en competencias internacionales.
Vi cuando los jueces les robaron descaradamente las peleas a dos boxeadores cubanos en la semifinales. Los nuestros combatieron con dignidad y valentía; atacaban constantemente. Tenían esperanzas de ganar, a pesar de los jueces; pero fue inútil: estaban condenados de antemano. No vi la de Correa, al que también se la arrebataron.
No estoy obligado a guardar silencio con la mafia. Esta se las ha arreglado para burlar las reglas del Comité Olímpico. Fue criminal lo que hicieron con los jóvenes de nuestro equipo de boxeo para complementar el trabajo de los que se dedican a robar atletas del Tercer Mundo. En su ensañamiento, dejaron a Cuba sin una sola medalla de oro olímpica en esa disciplina.
Cuba jamás ha comprado a un atleta o a un árbitro. Hay deportes donde el arbitraje está muy corrompido y nuestros atletas luchan contra el adversario y el árbitro. Antes el boxeo cubano, reconocido internacionalmente por su prestigio, ha tenido que enfrentarse a los intentos de soborno y corrupción para arrancarle a dentelladas las medallas de oro al país comprando boxeadores altamente entrenados y curtidos, como tratan de hacer con peloteros u otros destacados deportistas.
Los atletas cubanos que compitieron en Beijing y en vez de oro trajeron plata, bronce o un lugar destacado en las competencias, tienen un enorme mérito como representantes del deporte amateur que dio origen al resurgimiento del movimiento olímpico. Son ejemplos insuperables en el mundo.
¡Con qué dignidad compitieron!
El profesionalismo fue introducido en las Olimpiadas por intereses comerciales, que convirtieron al deporte y a los deportistas, como hemos dicho, en simples mercancías.
Fue ejemplar la conducta del equipo olímpico de Cuba en la pelota. Dos veces derrotaron en Beijing a la selección de Estados Unidos, el país que inventó ese deporte que por intereses de las grandes empresas comerciales fue expulsado de las Olimpiadas. El 2008 fue por ahora su último año de participación olímpica.
El partido final frente a Corea del Sur fue conceptuado como el más tenso y extraordinario que se haya efectuado en una Olimpiada. Se decidió en el último inning con tres cubanos en base y un out.
Los peloteros profesionales adversarios eran como máquinas diseñadas para batear; su pitcher, un zurdo de velocidad, bolas variadas y precisión exacta. Se trataba de un equipo excelente. Los cubanos no practican el deporte como profesión lucrativa; son educados, como todos nuestros atletas, para servir a su país. De no ser así, la Patria, pequeña en tamaño y con limitados recursos, los perdería para siempre. No es posible calcular siquiera el valor de los servicios recreativos y educativos que a lo largo de su vida prestan a la nación, en todas las provincias e Isla de la Juventud.
En el voleibol, el equipo propinó una derrota a la selección norteamericana en la fase eliminatoria, viniendo en ascenso desde lo último de la parte baja de una escalera de más de 50 peldaños. Una hazaña que, aunque regresen sin medallas, pasará a la historia.
Mijaín ganó con orgullo, en difícil prueba con un rival ruso, la primera medalla de oro para Cuba.
Dayron Robles ganó el oro con amplio margen. La lluvia empapó la flamante pista. Sin la humedad que aún restaba, hubiera podido romper fácilmente el récord olímpico, además del mundial que había impuesto semanas antes en el difícil y milimétrico evento de los 110 metros con vallas. Es un atleta disciplinado y tenaz con 21 años y nervios de acero.
Yoanka González ganó la primera medalla cubana de ciclismo en una Olimpiada.
Leonel Suárez, que obtuvo en decatlón medalla de bronce, cumplirá 21 años en septiembre. Los resultados alcanzados en cada uno de los diez eventos de su casi inaccesible deporte impresionan.
Son tantos los atletas con grandes méritos, hombres y mujeres, que no se pueden enumerar aquí, pero que es imposible olvidarlos.
Más de 150 atletas de nuestra pequeña isla participaron en la Olimpiada de 2008 y dieron la batalla en 16 de los 28 deportes en que allí se compitió.
Nuestro país no practica el chovinismo ni comercia con el deporte, que es tan sagrado como la educación y la salud del pueblo; practica, en cambio, la solidaridad. Hace años creó una Escuela Formadora de Profesores de Educación Física y Deportes, con capacidad para más de 1,500 alumnos del Tercer Mundo. Con ese mismo espíritu solidario celebra el triunfo de los velocistas jamaicanos, que obtuvieron 6 medallas de oro; del saltador panameño con oro; del boxeador dominicano con igual título, o el de las voleibolistas brasileñas que vencieron arrolladoramente al equipo de Estados Unidos y ganaron la primacía.
Por otro lado, miles de instructores deportivos cubanos han cooperado con países del Tercer Mundo.
Estos méritos de nuestro deporte no nos eximen en lo más mínimo de responsabilidades presentes y futuras. En las competencias deportivas mundiales, por las causas señaladas, se ha producido un salto de nivel. No vivimos hoy las mismas circunstancias de la época en que llegamos a ocupar relativamente pronto el primer lugar del mundo en medallas de oro por habitante, y por supuesto que eso no volverá a repetirse.
Constituimos alrededor del 0,07% de la población mundial. No podemos ser fuertes en todos los deportes como Estados Unidos, que posee por lo menos 30 veces más población. Nunca podríamos disponer ni del 1% de las instalaciones y equipos de diversa índole, ni de los climas variados de que ellos disponen. Otro tanto ocurre con el resto del mundo rico, que posee por lo menos dos veces el número de habitantes de Estados Unidos. Esos países suman alrededor de mil millones.
El hecho de que participen más naciones y las competencias sean más duras es en parte una victoria del ejemplo de Cuba. Pero nos hemos dormido sobre los laureles. Seamos honestos y reconozcámoslo todos. No importa lo que digan nuestros enemigos. Seamos serios. Revisemos cada disciplina, cada recurso humano y material que dedicamos al deporte. Debemos ser profundos en los análisis, aplicar nuevas ideas, conceptos y conocimientos. Distinguir entre lo que se hace por la salud de los ciudadanos y lo que se hace por la necesidad de competir y divulgar este instrumento de bienestar y de salud. Podemos no competir fuera del país y el mundo no se acabaría por eso. Pienso que lo mejor es competir dentro y fuera, enfrentarnos a todas las dificultades y hacer un uso mejor de todos los recursos humanos y materiales disponibles.
Preparémonos para importantes batallas futuras. No nos dejemos engatusar por las sonrisas de Londres. Allí habrá chovinismo europeo, corrupción arbitral, compra de músculos y cerebros, costo impagable y una fuerte dosis de racismo.
Ni siquiera soñar que Londres alcanzará el grado de seguridad, disciplina y entusiasmo que logró Beijing. Una cosa es segura: habrá un gobierno conservador y tal vez menos belicoso que el actual.
No olvidemos la honradez, honestidad y prestigio profesional de que gozan nuestros árbitros internacionales y los cooperantes deportivos.
Para nuestro atleta de taekwondo y su entrenador, nuestra total solidaridad. Para los que regresan hoy, el aplauso de todo el pueblo.
Recibamos a nuestros deportistas olímpicos en todos los rincones del país. Resaltemos su dignidad y sus méritos. Hagamos por ellos lo que esté a nuestro alcance.
¡Para el honor, Medalla de Oro!
Fidel Castro Ruz
Agosto 24 de 2008
9:05 p.m.
El ALBA fue una inspiración, luego un proyecto, hoy es una esperanza
Discurso del vicepresidente del Consejo de Estado, Carlos Lage Dávila, con motivo de la adhesión de Honduras al ALBA
Presidente Hugo Chávez, Comandante llanero, batallador infatigable de la justicia y la solidaridad.
Presidente Evo Morales, indiscutible líder de los indios de América, exponente máximo de lo más puro del noble pueblo boliviano.
Presidente Guerrillero Daniel Ortega, no has dejado un solo momento de estar al lado de la Revolución cubana.
Respetado y apreciado Presidente de Honduras, José Manuel Zelaya.
Delegaciones aquí presentes.
Pueblo hondureño.
Compatriotas de la Gran Patria Latinoamericana.
En 1878 luego de diez años de heroica lucha sin poder conseguir el sueño de la independencia de Cuba, los patriotas cubanos se dispersaron por el Caribe, Centroamérica y otras naciones. Para muchos y para los más brillantes jefes de aquella epopeya, Honduras fue Patria, hogar, remanso. Aquí encontraron aliento, apoyo, amistad, amor.
Los cubanos fueron aquí obreros, intelectuales, destacados profesionales, funcionarios públicos, jefes militares.
Gómez y Maceo, los más brillantes jefes de aquella guerra, vivieron en esta tierra que los acogió como hijos; aquí dieron calor a sus familias, sellaron su amistad, conspiraron y soñaron juntos por la independencia de Cuba.
El primer plan para regresar a la Patria, retomar las armas y reiniciar la lucha, ideas que Gómez y Maceo nunca abandonaron, fue elaborado por ellos aquí en suelo hondureño y pasó a la historia como el Plan de San Pedro Sula.
Antonio Maceo, el más conocido jefe militar cubano, fue en Honduras Jefe de la Comandancia Militar de Tegucigalpa, Comandante de los puertos de Puerto Cortés y Omoa, y General de División del Ejército hondureño.
Maceo había sido un joven arriero que con 23 años se unió a las luchas por la independencia y transcurrido un año, por méritos de guerra ostentaba el grado de Teniente Coronel. Al morir 28 años después tenía 26 heridas de balas en su cuerpo. De él Martí había dicho que tenía "tanta fuerza en la mente como en el brazo".
Aquí en Honduras, Maceo escribió una frase que ha trascendido a todas las generaciones de cubanos: "Quien intente apoderarse de Cuba, recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre si no perece en la lucha".
Y en carta de despedida del pueblo hondureño sentenció: "La Patria soberana y libre es mi único deseo, no tengo otra aspiración".
Al hermano pueblo de Honduras expresamos hoy nuestros más sinceros sentimientos de amistad, cariño y fraternidad, que vienen de aquellos no tan lejanos años.
Hoy 394 trabajadores cubanos de la salud, de la educación y de otros sectores, viven y trabajan aquí entre ustedes, haciendo latir sus corazones junto al de ustedes. Porque "la fraternidad —nos enseñó Martí— no es una concesión, es un deber".
LA SOLIDARIDAD HACE CRECER
Hace crecer brindar solidaridad, por modesta que sea, y le damos las gracias al pueblo hondureño por esta oportunidad. Cuando recupera la sonrisa un niño hondureño, cuando una vida es salvada, cuando la Mosquitia hondureña no teme a la muerte, porque en su Hospital hondureños y cubanos luchan por la vida, cuando médicos cubanos se sumergen en las entrañas de Honduras y llegan hasta la etnia Tawahka, cuando un hondureño descubre las letras y el saber, sentimos que somos hermanos y que vale la pena vivir y luchar.
En tres centros oftalmológicos 24 541 hondureños han sido operados y han dejado ya las tinieblas; 332 médicos y trabajadores de la salud en las zonas más intrincadas de todos los departamentos, andan mochila al hombro devolviendo salud y sembrando esperanzas.
Seiscientos cincuenta jóvenes hondureños se han graduado en Cuba y 853 estudian hoy en universidades cubanas, de ellos 555 la carrera de Medicina, y no para hacerse ricos del dolor ajeno, sino para ir allí donde esté el dolor, a compartirlo, a mitigarlo, a sufrirlo, porque la medicina más que una profesión, es un sacerdocio.
Para el médico del ALBA el enfermo no es un cliente, es un paciente, el enfermo no es su modo de vida, sino su razón de vivir. El nuevo médico no gana dinero, gana vidas y es, también, un educador moral y social con el ejemplo de su propia vida.
Los proyectos del ALBA alentarán al contingente cubano de médicos y trabajadores de la salud, permitirán duplicar los trabajadores de la educación para extender el programa de alfabetización a todo el país y que en poco más de un año no quede en Honduras un solo analfabeto.
¿Se trata de ayuda? No, no es ayuda; ¿se trata de servicios que deben ser remunerados? No, no deben ser remunerados.
Entre los patriotas cubanos que aquí vinieron a vivir después de 1878, estuvo el Dr. Eusebio Hernández, que aceptó ser Director del Hospital de Tegucigalpa y Profesor de la Escuela de Medicina de esta ciudad con una sola condición: la de no recibir remuneración alguna y así con esa única condición, la de no recibir recompensa material alguna, es que viven y trabajan aquí los médicos cubanos, los maestros cubanos.
Y es que el ser humano es capaz de atesorar los más altos grados de generosidad, nobleza, bondad y solidaridad, que puedan imaginarse.
Creemos en esos valores y en esos sentimientos y en ellos se sustenta el ALBA, la Alternativa Bolivariana para los pueblos de Nuestra América.
El ALBA fue una inspiración, luego un proyecto, hoy es una esperanza.
La inspiración fue de Chávez, el proyecto de Chávez y Fidel, la esperanza de todos nosotros.
UN VERDADERO MODELO
El ALBA es el verdadero modelo de integración latinoamericana.
Integración de los pueblos, no solo de los mercados, el ALBA es complementariedad, no competitividad, promueve la solidaridad, y rechaza los estrechos egoísmos nacionales, es comprensión de las diferencias y atención diferenciada a los más vulnerables.
El ALBA es situar al hombre como destino y razón de todos los empeños y no víctima del mercado, la avaricia y la ambición; el ALBA no necesitará pactos militares, porque el ALBA es un juramento de hermandad.
Hoy podemos hablar no solo de las ideas que sostienen el ALBA, sino ya también de proyectos concretos y realizaciones palpables.
· Más de un 1 300 000 latinoamericanos han sido operados y han recuperado la visión. El libre mercado los había condenado a la oscuridad.
· 3 250 000 latinoamericanos han sido alfabetizados.
· 6 693 médicos ya graduados y más de 40 000 médicos en formación.
· 125 000 barriles diarios de petróleo destinados a 13 países en condiciones altamente preferenciales.
· ALBA-Alimentos, Banco del ALBA, Empresas Grannacionales, en proceso de formación.
Algo debe decirse porque como dijo Martí "se ha de vivir y morir abrazado a la verdad".
El ALBA ha sido posible gracias a la Revolución Bolivariana y a su Presidente, Hugo Chávez.
Nuestra América, la de Bolívar, la de Martí, la de Fidel, la del Bravo a la Patagonia, es hoy removida en sus cimientos por vientos de esperanza y de justicia.
Que no nos sorprenda dormidos, este nuevo amanecer.
Compañeras y compañeros:
Por más de 30 años, desde los primeros días de la Revolución triunfante hubo silencio político entre Cuba y Honduras. Sin embargo las voces de nuestros pueblos no pudieron ser silenciadas por los acólitos del imperio, ni pudieron ser desatados los lazos históricos de hermandad y fraternidad.
Nuestros pueblos y gobiernos se unieron en un abrazo solidario cuando usted, Presidente José Manuel Zelaya Rosales, visitó La Habana en octubre del 2007.
Reciba como recuerdo de este día histórico en el bregar común por la unidad latinoamericana, este cuadro del General Antonio Maceo, vistiendo el uniforme del Ejército de Honduras.
Muchas gracias.
La Fundación Nacional Cubanoamericana (FNCA) y el tráfico de indocumentados
Hedelberto López Blanch
El millonario negocio del tráfico de cubanos hacia México y la Florida se ha convertido en una operación superpeligrosa que desde hace varios años controlan las bandas mafiosas cubanoamericanas asentadas en territorios estadounidenses y mexicanos.
Amparados en la Ley de Ajuste Cubano, los que lleguen a Estados Unidos por cualquier vía tienen derecho a su legalización en ese territorio, mientras simultáneamente ese país incumple con el otorgamiento de las 20 000 visas acordadas con la nación caribeña.
Ningún otro ciudadano del mundo es aceptado de esa forma en el gigante del Norte, que cuenta con millones de inmigrantes ilegales, los cuales son muchas veces cazados como animales, enviados a las cárceles o expulsados hacia sus países de origen.
Aquellas personas que se obsesionan con los cantos de sirena del capitalismo, se exponen a numerosos peligros que en muchas ocasiones han concluido con la muerte de uno o varios de los que se lanzan a la aventura sin pensar en las consecuencias.
Las mafias cubanoamericanas de contrabandistas están programadas para cometer cualquier acto de salvajismo y de menosprecio a las vidas ajenas con tal de cobrar las sumas pactadas (entre 10 000 y 15 000 dólares por persona) o de impedir ser apresadas en las furtivas acciones.
Varios hechos recientes atestiguan esa agresividad. El pasado lunes 16 de junio, los tripulantes de una embarcación pirata, descubiertos por tropas guardafronteras cubanas, embistieron a un pequeño bote con 20 personas a bordo, las cuales trataban de alcanzar la lancha de traficantes para salir clandestinamente del país.
Con el mayor desprecio por la vida humana, los traficantes arremetieron contra la embarcación y la hundieron para obligar a los miembros de la lancha guardafronteras a acudir al salvamento de los náufragos. El resultado fue un menor de 11 años y una joven de 20 fallecidos. Los demás resultaron rescatados. Según declaraciones de los involucrados en el hecho, sus familiares en Miami debían pagar 10 000 dólares por cada uno por ser trasladados a México y de ahí llevarlos a la frontera con Estados Unidos donde pedirían "asilo político".
Uno de ellos, Ramón Díaz Granado que salvó la vida milagrosamente, informó que varias veces había visitado la oficina de Intereses en La Habana (SINA) para solicitar visa con el objetivo de ver a sus tres hijos, quienes radican en Estados Unidos, y se la negaron. En su desespero aceptó la propuesta de viajar ilegalmente.
Días antes de este suceso, el 12 de junio, 33 cubanos y 4 centroamericanos indocumentados que estaban detenidos por autoridades mexicanas y que eran trasladados de Chiapas a Quintana Roo, en un autobús custodiado por el Instituto Nacional de Migración (INM) fueron interceptados en el camino por varias camionetas con hombres armados, que los secuestraron.
El diario mexicano Por Esto denunció que en el rapto estaban involucrados "integrantes del cartel de Miami que opera en los Estados mexicanos de Yucatán, Quintana Roo y Tabasco" y que los "33 cubanos representaban 330 000 dólares que ya habían sido cobrados desde antes de su arribo a costas mexicanas".
El periódico colombiano El Tiempo divulgó el 3 de julio una extensa información donde explicaba que mafias organizadas llevan a los cubanos en lanchas desde la Isla a México y luego los introducen en Estados Unidos por las mismas rutas del narcotráfico.
CRECIENTE NEGOCIO
De esa forma, las playas de los estados mexicanos de Quintana Roo y Yucatán son el punto de partida del millonario y creciente negocio que deja ganancias de por lo menos 80 millones de dólares anuales.
En al menos cinco ciudades de la frontera sur de México, afirma El Tiempo, existen organizaciones dedicadas al tráfico de indocumentados que comercian cada semana con personas nacidas en la Isla que quieren llegar a Estados Unidos. Los inmigrantes ilegales llegan por tres vías, afirma la publicación. Unos son recogidos directamente en Cuba con lanchas rápidas que los transportan hasta las costas mexicanas; otros llegan por tierra desde Belice y Guatemala, y un tercer grupo lo hace por avión.
Por su parte, el diario mexicano El Universal asegura que cerca de 100 cubanos arriban cada mes al Distrito Federal por vía aérea procedentes de países del centro y sur de América Latina, y se sabe que con la ayuda de algunos miembros de la seguridad del aeropuerto capitalino pasan sin problemas de la zona de vuelos internacionales a la de nacionales, donde no hay controles.
Pero el acaudalado negocio provocó la guerra entre las mafias para apoderarse de ese control y comenzaron los asesinatos y venganzas entre ellos. Desde marzo del 2006 hasta junio del 2007, más de siete cabecillas cubanoamericanos vinculados a la FNCA fueron asesinados en México por los propios miembros de la Fundación o por narcotraficantes mexicanos que disputan el negocio de los indocumentados.
Varios periódicos han denunciado que en este peligroso tráfico humano participan la FNCA y bandas mexicanas, como El Cartel del Golfo y su brazo operativo Los Zetas; Los Amigos de Patricio, y La Comitiva, integrada por cinco grupos entre los que se cuenta el de Sinaloa, uno de las más peligrosos.
Una de las primeras venganzas fue la del cubanoamericano Alfredo Barceló Escalona, registrada en octubre del 2006 en la cantina El Ciclón, ubicada en el centro de la ciudad. Después en septiembre del 2007 le siguió la de Maximiliano Reyna Molas, alias Richard Agüero, acribillado en el estacionamiento del mercado de artesanías Coral Negro en la zona hotelera de Cancún; tres meses después, su hermano, Juan Carlos, fue emboscado por un comando armado y también murió.
En el 2008 han sido ametrallados en plena vía pública, entre otros miembros y jefes mafiosos, los cubanoamericanos Luis Lázaro Lara Morejón, Manuel Duarte Díaz (a) "El Many", y Humberto Febles Santana, conocido por Hube o Humbertico.
Este último era reconocido como el líder de la mafia cubanoamericana en el sureste de México. Entre sus fechorías se cuenta la de secuestrar a empresarios y cubanos llegados de la Isla o radicados en Yucatán y Quintana Roo. Bajo la modalidad del "secuestro Express", el mafioso gestó un clima de miedo entre los familiares que sacan a los ilegales desde Cuba con la promesa de darles el llamado "sueño americano".
De esa forma retenía a algunos antillanos cuyos familiares contaban con respaldo económico en Miami o en puntos de México como Cancún, Mérida y el Distrito Federal. Febles y su grupo secuestraban a estas personas y hacían llegar el mensaje con solicitudes de hasta un millón de dólares a cambio de la vida de sus víctimas.
De acuerdo con datos extraoficiales, en los últimos tres meses en Cancún y Mérida, se documentaron 17 personas secuestradas por las que los integrantes de la mafia cubanoamericana han cobrado millonarias sumas que les permiten abrir diferentes negocios en diversas ciudades de la península. Otros que no tienen dinero para pagar el cómputo del viaje, los ponen a repartir drogas al menudeo y a las mujeres a ejercer la prostitución hasta que logren sufragar el gasto.
Por Esto señaló en una de sus numerosas investigaciones que Humberto había ordenado una limpia de cubanos en Yucatán y Quintana Roo, que cobró la vida de varios miembros pertenecientes también a la FNCA con sede en Miami.
VÍNCULOS ENTRE MAFIAS
Más tarde, el diario La Jornada reafirmó esa relación al puntualizar que fuentes cercanas a una indagación federal comunicaron que los fiscales mexicanos tenían información que vincula a la FNCA con el Cartel del Golfo, uno de los más poderosos en México, así como una red de asesinos a sueldo conocida como los Zetas.
El diario, en su edición del 24 de junio indicó que sus fuentes aseguraban que dos hombres detenidos en México —Nairobi Claro y Noriel Veloz— dijeron a los investigadores que pertenecían a la FNCA. Los informantes también indicaron que el dinero que Claro y Veloz recibían de los inmigrantes cubanos se usaba, entre otros fines, para sobornar a las autoridades mexicanas, comprar documentos falsos de inmigración, pagar a los Zetas del Cartel del Golfo y garantizar así la protección de los inmigrantes mientras cruzan la frontera con Estados Unidos.
Para tratar de amainar las abundantes acusaciones contra la Fundación, el presidente de la FNCA Francisco "Pepe" Hernández negó las denuncias de los periódicos mexicanos y colombianos que relacionan a esa organización con carteles de tráfico de drogas y contrabando de inmigrantes.
Pero a este Pepe nadie le cree, pues está cansado de mentir para encubrir sus innumerables acciones terroristas contra Cuba; entre ellas, la de tratar de asesinar al líder cubano Fidel Castro como se apreció, por ejemplo, en la Cumbre Iberoamericana efectuada en Isla Margarita mediante la utilización de un grupo armado a quien este sujeto entregó un potente fusil con mira telescópica.
Según las pesquisas de la Procuraduría General de la República (PGR), cerca de tres decenas de cubanoamericanos con residencia en la Florida forman parte del grupo dedicado desde hace cuatro años a este contrabando. El Gremio Empresarial de México (Copamex) señaló que en el negocio también intervienen redes dedicadas al tráfico de drogas, trata de blancas, lavado de dinero y contrabando de mercancías.
Para redondear las relaciones de la FNCA con los carteles mexicanos y el tráfico de cubanos, recientemente fue detenido en Isla Mujeres, Handy Cardentey Lemus, sindicado por las autoridades federales como el enlace y pieza clave de la mafia cubanoamericana entre Miami y la Península de Yucatán. Sus arribos a Progreso e Islas Mujeres, en una embarcación de lujo, se hicieron frecuentes a partir de las pugnas entre los grupos dirigidos por Manuel Duarte Díaz y Humberto Febles Santana.
En conclusión, las causas fundamentales de este peligroso negocio a través de las aguas del Golfo donde algunos "pasajeros inoportunos" han sido lanzados y abandonados en el mar por los traficantes, se deben a la negación de visas a cubanos por parte del gobierno norteamericano, a la impunidad con la que operan esos grupos en México y a la Ley de Ajuste Cubano (pies secos, pies mojados).
Para bien de muchas personas, resulta imperioso erradicar este negocio.
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JULIO CONCEPCION GONZALEZ
PRIMER SECRETARIO OFICINA DE PRENSA
EMBAJADA DE CUBA REPUBLICA DOMINICANA
http:// embacu.cubaminrex.cu/dominicana
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Cinco cubanos antiterroristas llevan ya 9 años encarcelados, mientras un terrorista confeso, Luis Posada Carriles, es puesto en libertad.













