Desde mi Trinchera

Caba y el Consulado de Quanaminthe
Por Félix Jacinto Bretón

Visitar en el pasado reciente el Consulado de la República Dominicana en la vecina Quanaminthe (Juana Méndez en español) era para mí y también para cualquiera otra persona totalmente deprimente ya que -más que una representación diplomática- el aspecto que tenía el local que ocupaba era el de un chiquero de animales,

Como parte de mis actividades periodísticas -acuérdense que he laborado desde Santiago para varios medios nacionales entre ellos El Nacional, Hoy y El Listin- me tocó viajar con bastante periocidad a la Línea Noroeste y, más particularmente, a Dajabón por lo que -poco a poco- me fui convirtiendo “en un especialista”, y perdónenme la inmodestia, en temas haitianos.

Permítanme aquí hacer un breve paréntesis para recordar que de los pocos periodistas de Santiago que han cruzado la frontera “de cabo a rabo” –es decir desde el Noroeste hasta el Sur profundo- el autor de esta Trinchera es uno de ellos. Acompañamos al Secretario de las FFAA en esa ocasión. Otros colegas de Santo Domingo participaron de este largo y peligroso recorrido. Trabajaba, para entonces, en el vespertino El Nacional.

Retomo al tema de esta semana. Hablaba del Consulado dominicano en Juana Méndez. El asunto fue que, como viajaba en mi condición de reportero hacia esa conflictiva zona del país, era lógico que –en búsqueda de informaciones más concretas, nuevas, novedosas y veraces sobre la situación haitiana- cruzara en innúmeras oportunidades la frontera.

Y, como supondrán, no podía ir a Quanaminthe sin dejar de pasar aunque fuera de manera furtiva, por el único lugar donde flota orgullosa la Bandera Dominicana : El Consulado quisqueyano. No recuerdo exactamente la primera visita que hice. Si fui en numerosas ocasiones. Allá entré en contactos con nuestros cónsules. Con el que más confraternicé, tal vez por su también condición de periodista, fue con José Montás, actual sindico de San Cristóbal por el PLD. Es hermano de Temiscocles y todos esos muchachos.

Pero en esos tiempos, reitero, era deprimente visitar este Consulado. Las instalaciones donde funcionaba eran tétricas. Se trataba de un pequeño local, una casita, que no tenia condiciones para nada, mucho menos para operar como Consulado. Un chiquero tenía mejor aspecto ¡y no exagero! Eso, naturalmente, era en aquellos tiempos…

Hoy en día, gracias a Dios, las cosas son diferentes ya que todo ha ido cambiando en los últimos años. La “tapa al pomo”, en este sentido, se la acaba de poner el inquieto doctor Santiago Rafael Caba Abreu quien -desde septiembre- se desempeña como Cónsul General de RD en la vecina comunidad haitiana.

Realmente hay que ver todo lo que ha hecho el amigo Caba desde su llegada al cargo, hace apenas seis meses. Podría decir que empezó y mantiene “toda una revolución”, transformando por completo la imagen de este lugar en lo interno y externo, o sea hacia adentro y hacia fuera.

Caba Abreu, quien fue gobernador provincial de San Fernando de Moncristi (donde lo conocí y entrevisté varias veces), ha imprimido un nuevo dinamismo a las actividades, mientras acomete importantes trabajos para remodelar el local que ocupa el Consulado, que está ubicado casi al centro del pequeño poblado.

De manera particular, uno de los cambios más importantes que pude percibir es la adecuación para que esta legación diplomática avance a la par con los tiempos modernos. Antes, ni siquiera máquinas de escribir habían. Hoy ya se dispone de varias computadoras donde todo es digitalizado ¡que avance!

Tal vez del lado dominicano no se perciba esto como un logro significante, pero acordénomos que esta representación dominicana está ubicada en uno de los países más pobres del hemisferio. Y que decir de los pueblecitos que están en la frontera, donde usted llega y parece que ha entrado “al túnel del tiempo”.

Considero, por todo ello, que es digno de resaltar los esfuerzos que lleva a cabo el nuevo Cónsul para poner a la altura de los tiempos modernos esa legación diplomática lo que hace con el respaldo, claro está, de las autoridades del gobierno y, particularmente, de la Cancillería dominicana con el ingeniero Carlos Morales Troncoso a la cabeza.

Los cambios se perciben desde que usted se aproxima al Consulado que observa -flotando orgullosa siempre “más arriba mucho mas”- a nuestra enseña nacional, y se maravilla, complace y sorprende aun más cuando traspasa la puerta que recibe la sonrisa y el trato humano del personal encabezado por el eficiente y vanguardista doctor Santiago Rafael Caba Abreu, al que les deseamos todos los éxitos del mundo en estas sagradas y delicadas funciones ¡Seguimos en combate!

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