Manuel Azcona
Escrito por:
Por Luis Alfredo Collado.
NEW YORK.-La esperanza y el amparo de los periodistas que atraviesan por una estrecha situación económica, en ocasiones extrema, es el Instituto de Previsión y Protección del Periodista que otorga pensiones de menos tres mil pesos mensuales y asistencia médica.
Pero resulta que ahora ese organismo está en el fondo del abismo, lo que pone en riesgo la salud y la vida de los asegurados y sus dependientes.
El seguro médico está cancelado y quienes manejan el IPPP lo han querido ocultar para evadir responsabilidades y evitar los ventarrones del fracaso de la actual gestión que encabeza Domingo Batista.
Si Batista no es capaz de mantener con vida el IPPP lo mejor es que renuncie y lo tome otra persona con un poco mas de responsabilidad y sentido común.
Domingo Batista parece no entender que su descuido puede generar situaciones lamentables a los asegurados y sus familias.
En sentido general estos dos últimos años bien pueden catalogarse como el período de la "España boba" en el CDP donde lo de mayor notoriedad han sido los escándalos, entre ellos el sometimiento a Mercedes Castillo, el descontento por el cuestionado repartimiento de las pensiones que otorga el gobierno, la inclusión en la lista negra de la cámara de cuentas por no reportar a tiempo ni con transparencia los fondos que se reciben y la renta de la azotea a una empresa privada de telecomunicaciones son algunos ejemplos.
Ahora para colmo de colmos dejan cancelar el seguro médico que debe ser una prioridad sagrada en el CDP porque supone la atención médica para afiliados de escasos recursos que religiosamente cumplen con el pago anual de sus pólizas para que ahora salgan con esta vagabundería sin precedentes en la historia del IPPP, a menos que haya sucedido en otras gestiones y también lo hayan ocultado.
Después del colapso del IPPP se han inventado todas las excusas para pretender justificar lo que es injustificable mientras el barco sigue hundiéndose.
Se ha dicho que no se ha podido pagar al proveedor de salud porque las empresas periodísticas que por ley deben erogar “el medio por ciento” de sus ingresos al IPPP por concepto de publicidad no cumplen con su obligación, si esto es verdad, quienes han fracasado son los ejecutivos del IPPP que no han podido establecer un mecanismo de cobro que garantice el cumplimiento de esos aportes.
Algo raro debe estar pasando con el IPPP, un organismo que maneja el 80% de los recursos millonarios que entran al CDP.
Esta crisis estalla en momentos que los movimientos interesados en presidir el Colegio Dominicano de Periodistas tienen los ojos puestos en el IPPP, que es donde está el dinero y el que todos quieren controlar porque hasta lo negocian.
Es tiempo de escudriñar con lupas a quienes pretenden manejar nuestra institución para que luego no llegue el arrepentimiento por una mala elección que pueda arruinar las escasas conquistas que se han logrado.
Por situaciones como estas es que se pierde la confianza y el respeto a quienes están llamados a proteger los limitados beneficios que tenemos.
Lo decimos de este modo porque el Consejo de Administración del IPPP ha actuado de manera irresponsable ante los asegurados que religiosamente pagamos nuestro seguro por adelantado.
Una fiesta de recaudación como la de este fin semana no es la solución a ese problema, lo que pudo generar solo resuelve lo mínimo.
¿Y después qué?El CDP requiere cambios profundos y urgentes, necesita dirigentes con una nueva visión que rescaten el gremialismo y la protección de la membresía, que transformen la institución en un ente productivo liberado de los amarres con gobiernos y políticos.
Ya es tiempo de crecer.