Julio Ferreira
23:51h. del Viernes, 19 de junio.
Tal objetivo y no otro fue el que estuvo bajo el tapete en la ceremonia de entrega de un premio al ex gobernante español José María Aznar el pasado mes en Washington por el Instituto Congresional de Liderazgo Hispano (CHLI, por sus siglas en inglés), una organización privada de tendencia conservadora que dice impulsar medidas que favorezcan a la población latina de EE.UU.
El también ex líder del derechista Partido Popular español (PP) no tuvo más remedio que conformarse con ese premio consolador, pues aún no supera el hecho de que el ex presidente George W. Bush no le confiriera la medalla “Presidencia a la Libertad”; la misma que le otorgó al ex primer ministro británico Tony Blair, al premier australiano, John Howard, y al presidente colombiano, Álvaro Uribe.
Ciertamente, una decisión a toda luz injusta hacia un aliado afamado por su exagerada sumisión a Bush y que no por gusto cuelga sobre su cabeza, como espada de Damocles, una querella radicada en el Tribunal Supremo de su país que le imputa su responsabilidad por implicar a España en la sangrienta agresión de Estados Unidos contra Iraq en el 2003.
Pero sus viejos y conocidos “socios” de la ultraderecha cubano americana de Miami corrieron a darle el espaldarazo, en esta ocasión, bajo el amparo del CHLI. Por supuesto, era lo menos que podían hacer con quien siempre los ha apoyado y no desaprovecha oportunidad para descargar su verborrea anticubana producto de su Castrofobia crónica.
Ellos que llevan medio siglo viviendo del negocio de la contrarrevolución ahora están conscientes que el escenario que tienen encima es muy complejo y necesitan hoy más que nunca seguir contando con los “servicios” del también presidente de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) –el laboratorio de ideas, propuestas y programas políticos dirigidos a nutrir el pensamiento y la acción política del PP.
Y no es para menos. En la extrema derecha de Miami se viven momentos de mucha angustia y tensión ante los probables cursos de acción política de la administración norteamericana que pudieran favorecer un eventual diálogo con la Isla y los recortes de los fondos otorgados por la anterior administración para subversión en Cuba. Y como las desgracias suelen venir acompañadas están preocupados también por el impacto –que ya evalúan como altamente nocivo- de la política de diálogo con las autoridades de La Habana liderada en la Unión Europea (UE) por el gobierno español.
Pero eso no es todo. Adicionalmente vienen siguiendo con creciente recelo e inquietud – como gota que pudiera colmar la copa- la gradual recomposición de las relaciones entre Estados Unidos y España que parece transitar por la existencia de una buena sintonía entre los presidentes Obama y Zapatero. No por gusto se habla con bastante fuerza de una cercana reunión entre ambos presidentes, máxime si se tiene en cuenta la próxima presidencia española de la UE en la que deberán trabajar de conjunto para promover la agenda de la Cumbre Trasatlántica (EE.UU.-UE), y en la que seguramente el tema Cuba aparecerá una vez más sobre la mesa de las negociaciones.
Todo ello arroja luz sobre este súbito e inesperado premio otorgado a Aznar de manos del presidente del CHLI, nada menos que el congresista cubano americano Lincoln Díaz-Balart, conocido por sus recalcitrantes posiciones de ultraderecha y sus estrechas relaciones con elementos y organizaciones terroristas anticubanas. El mismo que, en no pocas ocasiones, ha utilizado medios de comunicación de La Florida para llamar al magnicidio del líder de la Revolución Cubana.
No pocos observadores coinciden en apuntar que más allá de la pomposa ceremonia para agasajar al ex gobernante derechista español ésta fue utilizada para sostener conversaciones reservadas. De ellas sólo trascendió públicamente –sin ofrecerse más elementos- un acuerdo marco de colaboración entre la FAES y el CHLI dirigido, según el propio Díaz-Balart “a desarrollar programas y establecer proyectos conjuntos para beneficiar a ambas organizaciones y desarrollar relaciones más estrechas entre la comunidad hispana de Estados Unidos y España”.
En otras palabras de lo que se trató fue de aunar esfuerzos, trazar estrategias y, sobre todo, ajustar el colimador para torpedear el blanco que ahora estiman prioritario abatir: la política de diálogo con Cuba. Según algunos trascendidos, hacia ese objetivo la ultraderecha cubano americana apuntará todo su arsenal en función de intentar frustrar por cualquier vía – sin descartar eventos de carácter provocador por la llamada disidencia interna- los eventuales cursos de acción política que pudiera instrumentar la administración norteamericana encaminados a un posible diálogo con las autoridades de La Habana.
Por su parte, el ultra conservador Aznar redoblará sus esfuerzos y concentrará su accionar para boicotear el liderazgo en la UE del gobierno de Zapatero respecto a la política de diálogo con Cuba, así como intentará impedir a toda costa – contando siempre con el apoyo de sus aliados en el Parlamento Europeo- el levantamiento de la Posición Común sobre la Isla.
También hubo total coincidencia en lo que calificaron de imperiosa necesidad de contrarrestar la influencia de Cuba y Venezuela en América Latina y, sobre todo, la fuerza que ha ido ganando la Alternativa Bolivariana para las Américas. Al respecto Aznar argumentó su interés de que la FAES incremente su presencia en la región para ir ganando espacios, especialmente en Brasil y Argentina.
Como resultado adicional de esas pláticas, Díaz-Balart realizó una breve visita a España en la que sostuvo una reunión a puertas cerradas con varios directivos de la FAES y cuyos resultados aún se mantienen reservados. Lo que sí trascendió a los medios fue una charla-coloquio que ofreció en la sede de la Fundación Hispano Cubana (FHC) – la filial en ese país de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA). Según una fuente que participó pero que requirió el anonimato, la intervención de Díaz-Balart fue recibida con bastante apatía por los presentes, muchos de ellos más interesado en que concluyera para poder presenciar la final de la Liga de Campeones entre el Barcerlona y el Manchester United.
Según esa misma fuente, Díaz-Balart calificó de frustrantes las relaciones con la actual administración estadounidense; fustigó la política del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en el seno de la UE respecto a Cuba; aunque realzó la figura del “disidente” interno Antunez se quejó de la falta de cohesión entre los integrantes de la llamada oposición interna y el constante reclamo de financiamiento; lamentó la pérdida de influencia que tenían con la administración anterior para alentar a las embajadas norteamericanas en las campañas mediáticas contra Cuba; y en cuanto a la llamada radio y TV Martí dijo que continuarán sus transmisiones a pesar de que su presupuesto sufrió una disminución, asegurando que la administración de Obama está comprometida, por el momento, a mantenerla.
En fin, en estos ajetreos contra Cuba andan ahora Aznar y Díaz-Balart más su comparsa de Miami. No es de extrañar nuevos contacto a ambos lados del Atlántico, pero veremos si al final de tanto compadreo para ajustar el colimador no les sale el tiro por la culata.
-- JULIO CONCEPCION GONZALEZ
23:51h. del Viernes, 19 de junio.
Tal objetivo y no otro fue el que estuvo bajo el tapete en la ceremonia de entrega de un premio al ex gobernante español José María Aznar el pasado mes en Washington por el Instituto Congresional de Liderazgo Hispano (CHLI, por sus siglas en inglés), una organización privada de tendencia conservadora que dice impulsar medidas que favorezcan a la población latina de EE.UU.
El también ex líder del derechista Partido Popular español (PP) no tuvo más remedio que conformarse con ese premio consolador, pues aún no supera el hecho de que el ex presidente George W. Bush no le confiriera la medalla “Presidencia a la Libertad”; la misma que le otorgó al ex primer ministro británico Tony Blair, al premier australiano, John Howard, y al presidente colombiano, Álvaro Uribe.
Ciertamente, una decisión a toda luz injusta hacia un aliado afamado por su exagerada sumisión a Bush y que no por gusto cuelga sobre su cabeza, como espada de Damocles, una querella radicada en el Tribunal Supremo de su país que le imputa su responsabilidad por implicar a España en la sangrienta agresión de Estados Unidos contra Iraq en el 2003.
Pero sus viejos y conocidos “socios” de la ultraderecha cubano americana de Miami corrieron a darle el espaldarazo, en esta ocasión, bajo el amparo del CHLI. Por supuesto, era lo menos que podían hacer con quien siempre los ha apoyado y no desaprovecha oportunidad para descargar su verborrea anticubana producto de su Castrofobia crónica.
Ellos que llevan medio siglo viviendo del negocio de la contrarrevolución ahora están conscientes que el escenario que tienen encima es muy complejo y necesitan hoy más que nunca seguir contando con los “servicios” del también presidente de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) –el laboratorio de ideas, propuestas y programas políticos dirigidos a nutrir el pensamiento y la acción política del PP.
Y no es para menos. En la extrema derecha de Miami se viven momentos de mucha angustia y tensión ante los probables cursos de acción política de la administración norteamericana que pudieran favorecer un eventual diálogo con la Isla y los recortes de los fondos otorgados por la anterior administración para subversión en Cuba. Y como las desgracias suelen venir acompañadas están preocupados también por el impacto –que ya evalúan como altamente nocivo- de la política de diálogo con las autoridades de La Habana liderada en la Unión Europea (UE) por el gobierno español.
Pero eso no es todo. Adicionalmente vienen siguiendo con creciente recelo e inquietud – como gota que pudiera colmar la copa- la gradual recomposición de las relaciones entre Estados Unidos y España que parece transitar por la existencia de una buena sintonía entre los presidentes Obama y Zapatero. No por gusto se habla con bastante fuerza de una cercana reunión entre ambos presidentes, máxime si se tiene en cuenta la próxima presidencia española de la UE en la que deberán trabajar de conjunto para promover la agenda de la Cumbre Trasatlántica (EE.UU.-UE), y en la que seguramente el tema Cuba aparecerá una vez más sobre la mesa de las negociaciones.
Todo ello arroja luz sobre este súbito e inesperado premio otorgado a Aznar de manos del presidente del CHLI, nada menos que el congresista cubano americano Lincoln Díaz-Balart, conocido por sus recalcitrantes posiciones de ultraderecha y sus estrechas relaciones con elementos y organizaciones terroristas anticubanas. El mismo que, en no pocas ocasiones, ha utilizado medios de comunicación de La Florida para llamar al magnicidio del líder de la Revolución Cubana.
No pocos observadores coinciden en apuntar que más allá de la pomposa ceremonia para agasajar al ex gobernante derechista español ésta fue utilizada para sostener conversaciones reservadas. De ellas sólo trascendió públicamente –sin ofrecerse más elementos- un acuerdo marco de colaboración entre la FAES y el CHLI dirigido, según el propio Díaz-Balart “a desarrollar programas y establecer proyectos conjuntos para beneficiar a ambas organizaciones y desarrollar relaciones más estrechas entre la comunidad hispana de Estados Unidos y España”.
En otras palabras de lo que se trató fue de aunar esfuerzos, trazar estrategias y, sobre todo, ajustar el colimador para torpedear el blanco que ahora estiman prioritario abatir: la política de diálogo con Cuba. Según algunos trascendidos, hacia ese objetivo la ultraderecha cubano americana apuntará todo su arsenal en función de intentar frustrar por cualquier vía – sin descartar eventos de carácter provocador por la llamada disidencia interna- los eventuales cursos de acción política que pudiera instrumentar la administración norteamericana encaminados a un posible diálogo con las autoridades de La Habana.
Por su parte, el ultra conservador Aznar redoblará sus esfuerzos y concentrará su accionar para boicotear el liderazgo en la UE del gobierno de Zapatero respecto a la política de diálogo con Cuba, así como intentará impedir a toda costa – contando siempre con el apoyo de sus aliados en el Parlamento Europeo- el levantamiento de la Posición Común sobre la Isla.
También hubo total coincidencia en lo que calificaron de imperiosa necesidad de contrarrestar la influencia de Cuba y Venezuela en América Latina y, sobre todo, la fuerza que ha ido ganando la Alternativa Bolivariana para las Américas. Al respecto Aznar argumentó su interés de que la FAES incremente su presencia en la región para ir ganando espacios, especialmente en Brasil y Argentina.
Como resultado adicional de esas pláticas, Díaz-Balart realizó una breve visita a España en la que sostuvo una reunión a puertas cerradas con varios directivos de la FAES y cuyos resultados aún se mantienen reservados. Lo que sí trascendió a los medios fue una charla-coloquio que ofreció en la sede de la Fundación Hispano Cubana (FHC) – la filial en ese país de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA). Según una fuente que participó pero que requirió el anonimato, la intervención de Díaz-Balart fue recibida con bastante apatía por los presentes, muchos de ellos más interesado en que concluyera para poder presenciar la final de la Liga de Campeones entre el Barcerlona y el Manchester United.
Según esa misma fuente, Díaz-Balart calificó de frustrantes las relaciones con la actual administración estadounidense; fustigó la política del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en el seno de la UE respecto a Cuba; aunque realzó la figura del “disidente” interno Antunez se quejó de la falta de cohesión entre los integrantes de la llamada oposición interna y el constante reclamo de financiamiento; lamentó la pérdida de influencia que tenían con la administración anterior para alentar a las embajadas norteamericanas en las campañas mediáticas contra Cuba; y en cuanto a la llamada radio y TV Martí dijo que continuarán sus transmisiones a pesar de que su presupuesto sufrió una disminución, asegurando que la administración de Obama está comprometida, por el momento, a mantenerla.
En fin, en estos ajetreos contra Cuba andan ahora Aznar y Díaz-Balart más su comparsa de Miami. No es de extrañar nuevos contacto a ambos lados del Atlántico, pero veremos si al final de tanto compadreo para ajustar el colimador no les sale el tiro por la culata.
-- JULIO CONCEPCION GONZALEZ
PRIMER SECRETARIO
OFICINA DE PRENSA
EMBAJADA DE CUBA
REPUBLICA DOMINICANA
http:// embacu.cubaminrex.cu/dominicana
Cinco cubanos antiterroristas llevan ya 10 años encarcelados, mientras un terrorista confeso, Luis Posada Carriles, es puesto en libertad.