LAS ENCUESTAS DE MIGUEL

Por Juan TH
08/03/2009
Miguel Vargas Maldonado es el candidato a la presidencia de la República del PRD que desde la oposición ha tenido el menor desempeño electoral en su historia si partimos de las elecciones de 1962 ganadas por el profesor Juan Bosch con aproximadamente un 60 por ciento, aunque luego “perdió” en 1966 con el país ocupado por las tropas yanquis que impusieron a su candidato Joaquín Balaguer. Los 12 años que siguieron fueron de persecución, asesinatos, expatriación y encarcelamientos masivos de los opositores y ex combatientes constitucionalistas.
En el año 1978, el PRD con don Antonio Guzmán Fernández gana las elecciones a pesar de los intentos de fraude y de la represión que se desató en todo el territorio nacional. En 1982 Salvador Jorge Blanco también se impone en las elecciones. Jacobo Majluta enfrenta en 1986 a Balaguer. Y solo la división y el enfrentamiento entre Jorge Blanco y Majluta permiten el retorno al poder del caudillo reformista que se mantendrá diez años en el gobierno. Es Peña Gómez quien enfrenta al líder reformista y lo obliga a reducir dos años su tercer período tras comprobarse que le hizo fraude. Peña Gómez fue un formidable candidato a la presidencia de la República. El fraude electoral y el pacto racista y perverso que hizo Leonel Fernández con Balaguer, impidieron que el líder del PRD se convirtiera en presidente constitucional de la República en el año 1996.

Hipólito Mejía fue un tolete de candidato. Le ganó a Danilo Medina con un 49.85 por ciento. Con el país quebrado por el fraude bancario y las guerras de Estados Unidos contra el terrorismo que derribó las torres gemelas de Nueva York, logró un 33.65 por ciento, o sea, un millón 215 mil928 votos. Una proeza electoral pues el presidente Mejía tenía una tasa de rechazo extraordinaria gracias a la situación económica del país por las razones antes expuestas. ¡Y por la complicidad de muchos dirigentes del PRD con aspiraciones presidenciales!

En las elecciones del año pasado el PRD debió tener un desempeño electoral que lo llevara nuevamente al poder. Sin embargo no fue así. Con un país en crisis, con un candidato a la reelección, el candidato opositor, Miguel Vargas Maldonado logró apenas un 40.48 por ciento. Vargas Maldonado, desde la oposición, con el partido unido, contra un candidato reeleccionista sólo obtuvo 7 puntos (siete), óiganlo bien, 7 puntos más que Hipólito Mejía. Y que conste, que Mejía no impuso la reelección porque se negó a hacer las travesuras que le aconsejaron amigos, compadres y asesores que hoy están en lo que se llama “el nuevo PRD”.

No puede ser considerado buen candidato quien obtiene la más baja puntuación en las elecciones presidenciales en toda la historia electoral del PRD. Quienes a pesar de la derrota lo definen como el “nuevo líder” del “nuevo PRD”, y lo estimulan para que se lance tras la presidencia del “viejo PRD” y de la candidatura presidencial al mismo tiempo, sin importar que se violen los estatutos del partido, le hacen un flaco servicio al propio Vargas Maldonado, al PRD y al país. Y por supuesto, le hacen un gran favor al presidente Fernández y al PLD.

La euforia del 40 por ciento en las elecciones pasadas. No tiene sentido. Como dice el chiste: “La operación fue un éxito, pero el paciente murió”. “Nuestra participación en las elecciones fue exitosa, pero no ganamos el poder”. Eso se llama conformismo. Un 57 por ciento contra un 40 es mucho. El candidato oficialista le llevó al candidato del PRD, al nuevo líder, ¡17 puntos! Una verdadera pela.
Como dice el pueblo, no hay peor ciego que aquel que no quiere ver, ni más sordo que el que no quiere oír.

La publicación de encuestas manipuladas y tendenciosas, con cifras falsas obtenidas de muestreos realizados con padrones inexistentes, no conllevan a nada nuevo. Hipólito Mejía no puede ser medido porque no es candidato, porque las elecciones serán dentro de más de tres años; no hoy, ni mañana. Una encuesta es un retrato más o menos exacto de un momento determinado. Pero además, si es cierto, como dice la encuesta, que el ex presidente Mejía tenía una tasa de rechazo superior al 70 por ciento, y la ha reducido a sólo 45 por ciento, estamos ante un fenómeno político. Si a más de tres años de las elecciones presidenciales Hipólito ha reducido tanto su impopularidad, eso lo convierte en el candidato presidencial del PRD y en el próximo presidente de la República.

Utilizar falsas encuestas de empleados y de firmas desacreditadas para presentar una fortaleza superficial y para atropellar o humillar a los “viejos” del PRD, incluyendo al ex presidente Hipólito Mejía, es un error que puede pagarse caro porque en política nadie está derrotado, y mucho menos un hombre que, como Hipólito, salió del cargo sin expedientes de corrupción, porque como él mismo dice: “Ni robé, ni maté”. Lo que no pueden decir muchos de los que hoy intentan reducirlo a nada en falsas encuestas.

En política, reitero, nadie puede ser descartado. Nadie pensó que Balaguer volvería al poder; nadie pensé que Leonel Fernández sería presidente nuevamente, y nadie supuso que Alan García sería presidente del Perú nuevamente.

Promover la división del PRD es un gran favor al PLD y al gobierno. El PRD tiene tareas muy puntuales previas a la escogencias de un candidato a la presidencia de las elecciones del 2012. Tiene que escoger a sus autoridades en la convención que será celebrada este año, nadie sabe que día ni que mes, pero este año. Los trabajos están muy atrasados. Luego debe escoger a sus mejores hombres y mujeres para las elecciones congresuales y municipales, que no pueden ser los integrantes, como se pretende, del grupo del “nuevo PRD” que encabeza Vargas Maldonado.
(Fuente: Quisqueya Digital)